domingo, 25 de febrero de 2018

La importancia de llamarse Honoré

La tarta Saint Honoré requiere tanto trabajo de preparación, que salvo las reposterías que ya tienen las distintas masas y cremas hechas, no creo que mucha gente la prepare en su casa como postre. Hay varias versiones, pero la clásica requiere masa de hojaldre, pasta “choux” (la de profiteroles o palitos de Jacob), crema pastelera de vainilla, crema pastelera de chocolate y crema pastelera de fresa, además de caramelo para usarse como pegamento, crema batida para decorar y alguna fruta fresca que quieras poner.

La primera vez que supe que existía esta tarta fue en Caracas. Mi madrina, Tía Clarita, me llevó a cenar junto a unas amistades a un restaurante italiano que ya no existe. Recuerdo que el nombre tenía que ver con el emperador Julio César... y ciertamente la decoración con estatuas romanas. La cosa es que al llegar la hora del postre todos los comensales pidieron la especialidad de la casa con bastante insistencia, la tarta Saint Honoré. Si era tan bueno, pues decidí ordenarlo también.

Foto suministrada. DR.
Aquella tarta que llegó era sabrosa. Crujiente por partes, cremosa en otras y llena de muchos sabores distintos en la combinación neapolitana de vainilla, chocolate y fresa. Ciertamente en aquel momento no indagué qué era, pero siempre me acordé de ella y luego la procuré para saber cómo estaba compuesta.

Confieso que me desanimé cuando descubrí la complejidad en la preparación, pero ahora, pensando en que algunas de las mezclas ya vienen preparadas comercialmente, se me hace que voy a darle una prueba.

San Honorato de Amiens
San Honorato de Amiens.
Foto suministrada. DR
La tarta recibe el nombre en francés en honor al santo patrón de los pasteleros y panaderos: San Honorato de Amiens. Este santo fue obispo del pueblo de Amiens en el año 600 después de Cristo, y se le atribuyen muchos milagros. Honorato proviene del latín Honoratus y significa “honrar por sus méritos”, oséa, Honrado. 

Cuenta la leyenda que su madre enterró la espátula de madera con que sacaba el pan del horno, cuando se enteró que su hijo iba a ser sacerdote. “Lo creeré cuando esta quemada pala eche raíces y se convierta en un árbol.” Nada, que le dio un bioco. Se dice que la espátula echó raíces y se convirtió en un hermoso árbol de moras mulberry, y ésa es la razón por la cual al santo se le conoce como patrón de los panaderos.


Rue Saint-Honoré en la Tarde. El efecto de la lluvia. Camille Pissarro, 1897.
Museo Nacional Thyssen Bonhemisza, Madrid.
Foto suministrada. DR.
Hay quien apuesta que la tarta lleva el nombre de la calle en que se localizaba la pastelería donde empezó a venderse, la vía Saint Honoré, en París. Pero se llame por el santo o por la calle, la realidad es que da mucho trabajo de hacer.

La Patisserie Chiboust
Según la versión de la Patisserie Chiboust, localizada en la avenida Sant Honoré de Paris - y que reclama que fue allí en donde se inventó la confección - originalmente la tarta se hacia con una base de pan brioche, cubierta con crème cuite (natilla) y crème fouettée (crema batida), pero se dañaba a las dos horas de hecha. Cansados de perder el producto antes de venderlo, el chef Augusto Julien sustituyó el brioche por pâte brisée (pie dough), adornada en el borde con petits choux (buñuelos) rellenos de crème pâtissiére (pastelera) y cubiertos con nappés (tapitas) de caramelo. 

Foto suministrada. DR.
El centro se recubre de crème chiboust, una versión de crema pastelera hecha más liviana añadiéndole merengue o crema batida; o con chantilly, crema batida con azúcar. Puedes ver un pequeño video animado con la historia de esta repostería, marcando el enlace que aparece abajo.


Las masas para la tarta
Empecemos por la base: un redondel de hojaldre - mil hojas, masa de pastelillo de guayaba, de Napoleón - que es el soporte de toda la tarta. En concepto, tantos niveles como tenga la tarta, cada uno tendrá un redondel de hojaldre como piso. Esta pieza debe ser muy fina para que no sea un problema a la hora de cortarse.

El hojaldre
La masa de hojaldre de por sí es un proyecto. Esta mezcla de harina y agua se amasa y estira en la mesa con un rodillo hasta que esté muy fina. 

Una vez hecho esto se cubre con mantequilla y se dobla en tercios. Se vuelve a estirar, a cubrir de mantequilla y a doblar en tercios. Este proceso se repite un par de veces más. Finalmente lo que sucede es que se generan muchas capas de harina divididas por la mantequilla. Cuando se hornea, las capas se separan y la masa queda como finos papelillos crujientes.

La pate à choux
Palito de Jacob de la Repostería La Ceiba,
en San Juan de Puerto Rico.
La pasta choux, es la masa utilizada para los buñuelos horneados. El concepto es sencillo aunque un poco trabajoso. Primero que nada, la base es de agua caliente a la que se le añade harina de trigo y se cocina a fuego lento hasta que forma una bola. Luego de dejarse enfriar un poco, se le incorpora huevos, mezclándolos bien, lo que hace que suaviza la masa. Usando una manga pastelera, se forman y colocan en un molde - alargados para palitos de jacob, redondos para profiteroles o puntiagudos para cream puffs - y se hornean, que es cuando crecen y forman un espacio vacío en el centro, que se rellena con crema. Para darle variedad a la Saint Honoré yo creo que la forma horneada debe ser la de una dona, porque te permite rellenar de un sabor el anillo, y de otro sabor el hueco.

La crema pastelera
Esta crema la mencioné en un artículo anterior sobre trifles y ponches. El enlace aparece abajo. La receta también es clásica. Se trata de cuajar la leche o la crema ya sea con maicena o con harina cocida, y añadirle dulce y sabor, sea de vainilla, de chocolate o de fresas.

La primera vez que la hice fue una pesadilla. Seguí la receta al pie de la letra, y en par de momentos estuve convencido de que se había dañado... pero finalmente - y como por arte de magia - de repente cuajó. El sabor, que tampoco era extremadamente dulce, me dio un par de ideas para añadirle variedad. 

Foto suministrada. DR.
Para la crema de vainilla se puede usar una pieza de vaina natural, que se abre por el medio, se le raspa la pulpa y se echan las dos cosas a infusionar en la leche que se va a calentar. Puedes usar esencia de vainilla también. Para la crema de chocolate se puede derretir chocolate o usar cocoa en polvo, que es bastante práctica y confiable. De esta misma manera se le puede añadir otros sabores, como ralladura de limón o café.

Fresas frescas. Foto suministrada. DR.
Para la crema de fresas primero se debe hacer un coulis de la fruta. Esto consiste en cocer la fresa con azúcar en una olla a fuego lento. La humedad que contiene la misma fruta forma la salsa, que se muele y cuela para quitarle la cáscara y semillas que pueda tener, y quedarse con un puré suave. Este puré se incorpora a la crema para darle el color y sabor. El sistema del coulis se puede usar para casi cualquier fruta como frambuesas, moras, arándanos, guayaba, manzana con canela, bananas y otros. El coulis que sobra lo puedes guardar o usar como salsa a la hora de montar el plato.

Entonces ¡a montarla!
Una vez tienes horneados los redondeles y los profiteroles en forma de donas, comienza el rompecabezas y el diseño. Todo comienza con una base de hojaldre. Encima se colocan las “donas” de manera equitativa, y una vez decidida la posición se “fijan” con caramelo caliente. A cada dona se le corta una tapa arriba, se rellena por dentro y se tapa nuevamente. Se rellena el hueco de otro sabor, y el espacio entre donas con el tercer sabor. 
Se esparce un poco de caramelo caliente para pegar encima el próximo redondel y se repite la construcción tantos pisos como quieras. Al llegar al tope, las “donas” se sustituyen por puffs para que tengan una terminación más decorativa.

Como dije antes, las masas y las cremas ya vienen hechas comercialmente y sólo habría que hornear y montar. Inclusive podría comprar cream puffs en una repostería, sustituir el hojaldre por una placa de bizcocho ya preparado y se tiene una versión del proyecto casi finalizado como postre rápido casero. Chequea cómo me lo justificó el respetado chef y amigo Jaques Pepìn en el artículo de los trifles y en su libro de cocina The Short-cut Cook basado en el concepto de combinar productos comprados con otros hechos en casa para confeccionar platos.

Foto suministrada. DR.
A través de la investigación que he hecho para redactar este artículo, me han aparecido muchas fotos de tortas Saint Honoré bastante feos, de un solo nivel, con pocos puffs y en general, bien miserables. Me parece que si vas a invertir el tiempo y el esfuerzo en este proyecto, por lo menos haz algo decoroso y que el momento de llevar el postre a la mesa sea verdaderamente espectacular.

Foto suministrada. DR.
No puedo dejar de mencionar el Croquembouche, que es primo de la tarta Saint Honoré, y es la confección en que los profiteroles se colocan en forma de cono o de árbol de Navidad y se fijan con caramelo. ¡Hermoso!




¡Vamo’ allá!
Como siempre hago, quise preparar una versión de la Tarta Saint Honoré para experimentar y tomar las fotos para el artículo. 

Luego de planificarlo hasta la saciedad, decidí usar masa de hojaldre comercial que viene congelada cruda; comprar los profiteroles rellenos de crema de vainilla en una repostería; hacer la crema pastelera de chocolate, el caramelo y usar fresas frescas, y la crema nata batida comercial sólo como decoración. Eso hice, aunque en la repostería solamente conseguí “palitos de Jacob”, los que acomodé estratégicamente para que el final se viera decoroso.

Me remito al principio de esta historia. Creo que el trabajo, que en resumidas cuentas en mi caso fue bastante limitado, es demasiado por una confección para la cena casera. Si eres como yo, que me complico la existencia preparando platos complejos cuando tengo invitados a mi casa, este postre sería como pegarse un tiro en la cabeza. Hay que montarlo cercano a la cena para que las masas no se dañen, justo en el momento del “rush” y su estadía en el refrigerador me parece muy limitada. ¡Qué va! Me pienso quedar con postres que pueda preparar con tiempo para disfrutar de mis invitados y no estar estresado en la cocina. 

Por otro lado, me alegro de haber preparado mi propia versión de una tarta Saint Honoré. Era algo que tenía hace tiempo en mi lista de cosas para hacer aunque fuera una vez en la vida. El agravante es que (que yo sepa) en ninguna repostería de mi país la preparan, y si no la hacía yo, nunca la iba a repetir a menos que le llegara a Paris. Como siempre, te invito a que hagas una tarta Saint Honoré. La experiencia -y el sabor- son únicos.


Nota: Este artículo fue muy trabajoso de hacer. Acabábamos de pasar por un fuerte huracán que dejó a nuestra Isla sin energía eléctrica, y a mi área en particular por sobre cien días. Cuando finalmente tuvimos luz, mi refrigerador se había dañado y se hizo muy difícil conseguir uno nuevo. La entrega de los muelles estaba limitadas y en las tiendas escaseaban. El postre en cuestión requería refrigeración y aunque el artículo estaba casi finalizado, me faltaba la preparación como tal para subirlo a la página.

Puede que algún detalle particular se haya escapado o no esté del todo correcto, pero mi intención es sólo entretener con un texto ameno y rápido, a la vez que documento y recopilo un poco de la información disponible para que no desaparezca del todo. Te invito a que visites las excelentes bibliotecas que tenemos en la Isla, o busques en la internet para que obtengas información a fondo de los temas que menciono limitadamente. 

La pequeña historia de la tarta Sant Honoré de la Patisserie Chiboust: https://youtu.be/nkXYg270jm8

Sobre la tarta “Trifle”, la crema pastelera y el chef Jaques Pepìn:

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lunes, 4 de diciembre de 2017

Los secretos de hacer tortilla

Entre los entremeses para aquella fiesta, estaba la más hermosa tortilla española que jamás había visto. Dorada, sin manchas quemadas, brillosa, fresca, redonda, compacta, hecha en aquella casa... pero sin pretensiones.  A leguas se notaba que estaba sabrosa, que era el foco de la mesa y que no era una tapa más. Cuando probé un pedazo, aquellas fuertes notas saladas de aceite de oliva, cebolla salteada, huevo y papitas fritas se apoderaron de mis cinco sentidos. Sin pensarlo, tuve la osadía de ir a donde la dueña de la casa y le dije: “Quiero que me enseñe a hacer tortilla”. La señora, que estaba vestida como para recibir los invitados a su fiesta, sonrió y me contestó: “Ven conmigo a la cocina”.

Con aquel traje elegante de seda, Doña Margarita - que así creo que se llamaba - preparó una tortilla española de papa y cebolla para que yo aprendiera cómo hacerla. En el proceso me fue explicando los secretos que son indispensables para que quede perfecta. Yo, como buen alumno, los he seguido en casa. 

El primer secreto
Primero que nada, “teneis que comprar una sartén pequeña con Teflón, exclusivamente para hacer tortilla española. No la podeis usar para nada más, ni para freír un huevo”, me explicó. Que la cubierta deslizante esté intacta es imprescindible. Cualquier otra comida que requiera usar una espátula o cualquier otro utensilio puede dañar el acabado, y la tortilla se va a pegar.

Tortillón. Foto suministrada. D.R.
“En el centro de mi pueblo, en Jerez, hacen un tortillón”, explica mi buen amigo Jesús Rosado de la repostería La Ceiba. “Es una tortilla bien alta, [y hace gesto como de algunas 10 pulgadas - 25 cm] que venden por segmentos en forma de cuña. Calientan un pedazo y lo sirven con un poco de mayonesa... con eso, dos cañas (cervezas), y ya cenaste. También las hacen como tapas pequeñas”, continúa Jesús [y hace un círculo con los dedos de algunas cinco pulgadas (12 cm)]. Le echan anchoas, setas, pimientos, chorizo y otros ingredientes. Te cobran dos euros por una cerveza, pero la tortilla viene incluida”.
- “Si, siempre me he preguntado cómo pueden regalar la tapa. Me parece que de alguna manera pierden dinero”, le comento.

Tapas variadas en Madrid.

- “Quizás, porque igual que aquí en San Juan, los ingredientes son muy caros. Pienso que compensan con el volumen de venta que atraen al regalar la tapa. Un día salí a tomar un par de cervezas y a cenar con un amigo. Con la primera cerveza me trajeron un plato de calamares. Con la segunda cerveza me trajeron tortilla. Ya después de eso no pudimos ir a cenar”.
Jesús Rosado de la
Repostería La Ceiba.
- “Una vez pedí tortilla como tapa en un restaurante de Ávila. Pensé que estaba pidiendo un pedazo, y me trajeron una tortilla completa. Bueno, no pude comer mucho, porque después vino lo que pedí de almuerzo como tal.”

Jesús es un gran tipo. De todas las veces que yo había ido a la repostería, nunca habíamos hablado, pero siempre me pareció muy amable.

El Alcázar de Toledo, España.
Un día que yo desayunaba churros, tres chicas que estaban en la mesa del lado lo llamaron. Una de ellas le preguntó: ¿Es verdad que en España todavía hay castillos y princesas? Jesús lo tomó al vuelo porque lo vi en su cara. “Sí, en mi país hay hermosos castillos en todas partes”, le contestó convencido de que los “castillos” que se imaginaba la joven son los que conoce de Disney y no necesariamente los castillos de verdad. Jesús comenzó a hablarle sobre las edificaciones en las distintas ciudades como Toledo, Ávila y Segovia de una manera tan fantasiosamente romántica que aquellas niñas estaban deslumbradas.

Foto suministrada. D.R.
Entonces les habló de las princesas, las infantas, y los reyes; de la historia de amor de doña Letizia. Les habló con tanta inocente ternura que más parecía que les hacía un cuento de hadas que la historia real que los seguidores hemos escuchado, de los chismes y desmadres de palacio.

En ese momento supe que yo quería ser amigo de Jesús, y la próxima vez que tuve oportunidad le hablé. Me contó que vino originalmente a Puerto Rico en asuntos de trabajo, pero se enamoró de la Isla - y de una hermosa borícua - y se quedó. Esa es la conversación que da pie al artículo sobre mallorcas que ya publiqué.

El segundo secreto 
La manera de cortar la papa de doña Margarita es otro secreto que hace una gran diferencia. Una vez pelas las papas con un pelador y botas la cáscara, continúa sacando lascas con el mismo utensilio, hasta que termines la papa. Para esto es necesario el pelador convencional y no un cuchillo porque nunca va a tener el mismo efecto. Yo acostumbro echar la papa cortada en agua para evitar que se oxide, y para eliminar un poco de almidón de una vez.

La Papa o patata es originaria de América del Sur y los colonizadores españoles la conocieron a través de los incas en el Perú, de donde se conoce haber existido desde los años 2500 antes de Cristo. La Real Academia de la Lengua Española dice que patata es un nombre compuesto entre papa en quéchua y batata en Taíno. Pa-tata. ¿Get it?

El tercer secreto 
“Vais redondeando el borde en la parte de arriba hacia adentro según se va cocinando, hasta que le deis la forma que tiene la sartén por abajo”, continúa. De esa manera, al voltear la tortilla, ya lleva la forma curva y los bordes no se deforman como cuando los dejas cuadrados y se apiñan al caer nuevamente en la sartén. De esa manera, queda en forma de disco.

Tortilla viene de la palabra torta, pero inclusive el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española tiene una acepción separada para la confección española:

tortilla.
Del dim. de torta.
1. f. Alimento preparado con huevo batido, cuajado con aceite en la sartén y de forma redonda o alargada, al que a veces se añaden otros ingredientes.
tortilla española.
1. f. tortilla en la que se cuajan huevos con patatas previamente fritas.

Tortillas mexicanas frescas hechas al momento de servir.
Las Nanas Cantina, en Plaza Escorial, Carolina, Puerto Rico
En América, el nombre de este platillo se presta para confusión. En varios países el término tortilla se utiliza para llamar un panecillo aplastado de harina de maíz o trigo, que se usa como base para recoger carnes o vegetales, como en los tacos mexicanos. En su origen, sin embargo, en Mexico a ese redondel de maíz se le conocía como pan de maíz y la tortilla, era la de huevo. 

Féretro del Emperador Carlos V en El Escorial, Madrid.
Foto suministrada. D.R.
En una Carta de Relación del conquistador Hernán Cortés al Emperador Carlos V desde Yucatán en octubre del 1520, éste escribe sobre un mercado azteca en que: ... “Venden huevos de gallinas... y de todas las otras aves que he dicho, en gran cantidad; venden tortillas de huevos hechas. Finalmente, en los dichos mercados se venden todas cuantas cosas se hallan en toda la tierra...”

El tubérculo Andino
En España, la tortilla originalmente aparece documentada para el 1798 en Villanueva de La Serena, en Extremadura. En el libro La patata en España: historia y agroecología del tubérculo andino, del científico Javier López Linaje, explica que dos hacendados, Joseph de Tena Godoy y el Marqués de Robledo, trataban de hacer un pan con harina de papas que saliera económico para saciar el hambre de la gente del área. Después de muchos intentos, con la ayuda de varias mujeres del pueblo, decidieron usar la papa en pedazos en vez de secarla y molerla, para finalmente freír la mezcla en aceite de oliva local en vez de hornearla. Vale señalar que en las recetas originales, la papa no se fríe aparte, sino que se cocina a la vez que el huevo.

Una leyenda bastante arraigada sobre el origen de la tortilla española, está anclada para las mismas fechas del incidente del bacalao en Bilbao que conté en el artículo anterior “Bacalao en Euskera”. Cuentan que durante el sitiado de la ciudad para las guerras Carlistas, el general Tomás de Zumalacárregui buscaba algún tipo de comida que rindiera para sus tropas. Finalmente no queda claro si fue el mismo general o a la sugerencia que le dio una mujer en Navarra, que con sólo los tres ingredientes disponibles, los huevos, papas y cebollas, confeccionaron el plato. Aunque esta historia es cierta y aparece documentada, al no tenerse certeza de cuál de los dos es el autor de la receta, se le ha asignado el mote de leyenda.


El Pelador de Papas
Como dije, en vez de utilizar un cuchillo para cortar las papas, la receta de doña Margarita pide lasquearlas con el mismo pelador con que se pelan. En realidad esto asegura que todos los cortes tengan el mismo grosor y la cocción sea pareja.

Al comprar este implemento, es necesario tomar varias decisiones:
Automático o manual - Existen varias opciones, pero de todos modos la tarea de pelar una papa con un pelador de papas no es gran cosa, así que a la larga depende del presupuesto que tengas para gastar.
Fijo o movible - Esto es cuestión de gusto personal de si refieres que la navaja esté fija como cuchillo o que se mueva para seguir el contorno de la papa.
Metálico o de plástico - Al fin y al cabo, el de plástico es más barato, el de acero dura más. 

La compañía Best Reviewer de Londres, dedicada a probar los implementos que salen al mercado, seleccionó los mejores 10 peladores de papa, de los cuales voy a mostrar los primeros tres para usarse manualmente. Los demás, que probablemente sean excelentes, incluyen algunos motorizados y mucho más caros. Esos los puedes cotejar en la página, cuya dirección aparece al final.

1: Pelador OXO Good Grips en forma de Y
Un rediseño del pelador tradicional, con el mango ergonómico que se ajusta a la mano. Lavable y bien económico.


2: Victorinox Doble Navaja 
El diseño tradicional, hecho por una compañía de buena reputación. La punta sirve para sacar los retoños de la papa. Precio módico, y es lavable. 


3: Master Class Heavy Duty Peeler
La forma de Y del pelador OXO, pero diseñado como escultura moderna, en acero inoxidable. Tiene 10 años de garantía, es de precio un poco más caro, y es lavable.


¡Peeerdona!
Aceite de Oliva Español. Foto suministrada. D.R.
Para la tortilla de papas usamos aceite de oliva porque le añade sabor a la confección, y dependiendo de la cantidad de ese sabor que prefieras lo puedes conseguir regular, virgen o extra virgen. El aceite de oliva es diferente a los demás aceites porque viene de una fruta y no de una semilla como el de maní, el de maíz y el de canola. Por eso tiene un sabor sabroso que se distingue en lo que se cocina con él, y es más saludable.

“Por el olivar venían
Bronce y Sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.”
      - Federico García Lorca

La palabra aceite viene del árabe az zait, que significa “jugo de aceituna”, y es parte integral de la dieta mediterránea, considerada como una de las más provechosas para la salud. Se sabe de cultivos de aceituna para la época de los fenícios, sin embargo, obtuvo su mayor importancia en la antigua Grecia, en la que hasta se coronaba a los deportistas con una corona de hojas de olivo. El poeta Homero menciona el aceite en su poesía y le llama “oro líquido”.

Durante el Imperio Romano, el aceite se llevó hasta la provincia de Hispania, ahora conocida como España, que al día de hoy es el mayor productor de aceite de oliva (en cantidad y calidad) del mundo, con la denominación de origen Aceites de Oliva de España.

Pero ¿por qué freír con Aceite de Oliva? Porque es uno de los aceites más estables a altas temperaturas; porque crea una capa fina, consistente y crujiente que hace que el alimento conserve jugosidad y no absorba demasiado aceite, resultando más ligero y digestible; y porque permite freír los alimentos a altas temperaturas, entre 130ºC/266ºF y 180ºC/380ºF, friendo más rápido, con lo que apenas hay pérdida de nutrientes y el resultado es más apetitoso.

Como parte de su promoción, la entidad Interprofesional Aceites de Oliva de España, que une los distintos procesadores del país, ha creado una excelente campaña televisiva llamada “Peeerdona”,
Chef Diego Guerrero.
Foto suministrada. D.R.
 protagonizada por reconocidos chefs y artistas, como Diego Guerrero y Rossy de Palma, en la que éstos exigen su aceite español correctamente envasado y etiquetado. ¡Super cool!








La Cebolla
Allium cepa es el nombre científico de la cebolla en latín. Proviene del celta y significa “quemar” por el fuerte olor que despide. Es parte de la familia de alliums, o ajos. Cepa, es la parte del nombre que se transforma con el tiempo en la palabra cebolla.

Romero
El vegetal proviene del asia central y llega a Europa en tiempo de los griegos, en donde su uso se ha documentado. La salsa Provenzal, por ejemplo, era un alimento muy utilizado por los gladiadores como reconstituyente, y además de cebolla llevaba ajo, aceite de oliva, laurel, albahaca, perejil y romero.


LA RECETA
Tortilla Española de Papas

Ingredientes:
2 ó 3 papas grandes, que no sean de hornear
1 cebolla grande o 2 pequeñas
4 huevos
Aceite de oliva
Sal

Procedimiento:
Pela y corta la cebolla en pedazos pequeños. Sofríe en bastante aceite de oliva a fuego lento en la sartén, hasta que estén transparentes. Sácalas y escurre bien para preservar el aceite con sabor a cebolla. Deja reposar una vasija en lo que haces el siguiente paso.

Pela las papas con el pelador y desecha la cáscara. Lasquea la papa completa con el mismo instrumento. Puedes ir dejando caer las lascas en agua según las cortas para evitar que se oxiden, y luego las escurres antes de continuar. Echa las lascas de papa (escurridas y secas) poco a poco en el aceite caliente, evitando que se peguen unas a otras. Saltea hasta que estén cocidas. Sácalas de la sartén y colócalas en el envase con las cebollas cocidas.

Bate los huevos y añade la sal a gusto. Echa el huevo batido en el envase reservado con la papa y la cebolla. Mezcla bien para que el huevo cubra todos los pedazos de papa y cebolla.

Echa la mezcla en la sartén que todavía debe tener una ligera capa de aceite. Cocina a fuego lento. Cuando los bordes comiencen a estar cocidos, moldéalos hacia adentro para que la parte expuesta de la tortilla tenga la misma forma que la de abajo. Puedes tapar unos minutos para que el vapor cocine la parte superior.

Una vez la tortilla se sienta cuajada por arriba, coloca un plato boca abajo sobre la sartén y voltea para que la tortilla quede sobre el plato. Coloca la sartén nuevamente en la estufa y desliza con cuidado la tortilla desde el plato. Es posible que tengas que echar un poco más de aceite en la sartén antes de poner la tortilla. Termina de dorar la parte de abajo, porque la tortilla ya debe estar cocida.

Cuando esté dorada, puedes voltear nuevamente la tortilla, o simplemente sacarla porque debe estar bastante sólida. Si prefieres que la tortilla esté jugosa por dentro, voltea para cocinar el tope antes de que el huevo esté cuajado por completo. ¡Buen provecho!


Con mucho trabajo, tiempo, investigación, recursos limitados de electricidad e internet, y este texto ha estado a punto de ser un buen artículo... pero seguramente que el próximo lo será. A eso voy. ¡Buen día!


Nota: Puede que algún detalle particular se haya escapado o no esté del todo correcto, pero mi intención es sólo entretener con un texto ameno y rápido, a la vez que documento y recopilo un poco de la información disponible para que no desaparezca del todo. Te invito a que visites las excelentes bibliotecas que tenemos en la Isla, o busques en la internet para que obtengas información a fondo de los temas que menciono limitadamente. 


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