sábado, 8 de febrero de 2020

La vuelta al mundo en una almojábana

Andábamos de parranda navideña, y en una de las casas a que llegamos de madrugada a despertar amigos con música, la señora nos preparó almojábanas. Recuerdo como ahora que estábamos en la casa de una amiga de mi mamá, que yo tendría algunos ocho años, y que aquella fritura de harina de arroz me voló la cabeza. Recuerdo perfectamente el momento, y hasta la silla en que estaba sentado. Años más tarde volví a comerla, ya de adulto, pero no fue nada igual a aquella primera vez. Esa primera almojábana crujiente, caliente y suave con mucho queso derretido, todavía me hace la boca agua.

Mi amigo gaditano Jesús me sugirió un día escribir sobre las almojábanas, porque las hace su suegra en Puerto Rico y ya las conocía de España, pero son dos platillos completamente distintos, y eso se lo cuestionaba. Ni él ni yo sabíamos la razón.

Inmediatamente me puse a investigar y resulta que el nombre almojábana viene del árabe andalusí al-mugábbana, que significa ‘hecha de queso’, 


derivado del árabe clásico gubn, queso. Se comen en casi todo el mundo hechas de distinta harina, forma y método de cocción. 

Pandebono en el desayuno en Café con Alma
en San Juan de Puerto Rico.
Por ejemplo, en Colombia está hecha de maíz, y si es de harina de yuca le llaman “pandebono”; en Brasil se llama Paõ de Queijo y lleva huevos; y en Puerto Rico se hacen con harina de arroz.

Diccionario de la Real Academia Española.
Foto suministrada. D.R.
Finalmente y luego de mucha investigación sobre el nombre, su procedencia, y el por qué de varios ingredientes para hacerla, el diccionario de la Real Academia Española me da una clave crucial: Toda pasta hecha de queso con manteca, huevo y azúcar, frita en sartén. Toda pasta. Toda.

La almojábana española
Foto suministrada. D.R.
La almojábana se come sólo en ciertas áreas de España. En Alicante, Murcia, Aragón entre ellas, la almojábana es un pan dulce en forma de rosquilla, y aquí está el detalle... ¡que no lleva queso! En esencia es una dona hecha con pasta choux como la que se usa para hacer profiteroles.

Originalmente las almojábanas se preparaban 
Sqan Juan Bautista - El Greco.
Foto suministrada. D.R.
para celebrar el día de San Juan Bautista, un santo cristiano, pero también considerado como profeta en el Islam. Ese día, a la misma vez se celebra en el Hemisferio Norte el solsticio de verano - el día más largo del año, comienzo del verano. Mucha gente anda “pariseando” ese día. También en esa fiesta se hacía alfinjes ‘buñuelos de viento’. Otra fritura, pero sin queso.

El banquete de los médicos. Miniatura árabe del siglo XIII.
Foto suministrada. D.R.
En un recetario andalusí del siglo trece, se destacan tres tipos de almojábanas que se hacían en Jerez - precisamente de donde viene mi pana Jesús: fritas, al horno o a la plancha. Para las fritas, se usa el queso como relleno - con anís, menta y cilantro - o el queso se ralla y se añade como parte de la masa, con agua de rosas y mantequilla, a las que se llama almojábanas hojaldradas. En otra receta, la fritura es aplastada en forma de oblea, y se sirve con nueces y pistachos hervidos en miel.

En el siglo dieciseis, Rupert de Nola publicó una receta llamada “Toronjas de Xàtiva”, que eran almojábanas redondas en forma de naranja cubiertas de miel, azúcar y canela. De Nola era un cocinero de reyes cristianos - Fernando Primero de Nápoles entre ellos - y de los primeros chefs en incluir recetas musulmanas a su cocina. 

El nombre de su maravilloso libro en catalán es Libre de doctrina per a ben servir de tallar y de l’art de coch, és de qualsevol manera de potatges y salses.

Una de las más curiosas es la “quesada”, que es como una lasagna de finas capas de almojábana asada, intercaladas con queso, avellanas y recubierto todo con una lámina de masa que forma un gran pastel. Algo así como una quesadilla mexicana multipisos.

Paradójicamente, para celebrar el solsticio de invierno, el día más corto del año en Navidad, con la misma masa de la almojábana se forman pastelillos rellenos de crema de queso con anís, cilantro, y se cubren con miel y mantequilla que luego se espolvorean con azúcar y canela.



Mientras tanto, y a la misma vez...
A todo esto, Jesús siguió la pista de las frituras para compartirme información, y se comunicó con su amigo tocayo Jesús Jaime Recio a Jerez. Recio es un traductor y académico, estudioso de la Filología Árabe en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz. A continuación transcribo un segmento de su maravilloso intercambio, en el que menciona que ya para el siglo XV, las almojábanas de Jerez eran reconocidas en el mundo árabe.

LAS  AL-MOJÁBANAS (al- Muŷabbanāt)
Libro original de al-Maqqari.
Foto suministrada. D.R.
“En el curso pasado [2011/12] y mientras leía un libro de un autor magrebí, llamado al-Maqqarī, titulado Nafh at-tib min gusn al-Andalus ar-ratib wa dikri waziriha Lisan Addin b. Al-Hatib (Exhalación del olor suave del ramo verde del Alándalus e historia del visir Lisan ed din ben Aljathib), y a través de un fragmento de al-Ḥiŷarī, el norteafricano al-Maqqarī (S.XV) se hace eco de la prosperidad del Jerez de aquel entonces.
Cuando estaba traduciendo este fragmento y otros de relativos a Jerez, se produjo casualmente la presentación de un libro, ‘en el Restaurante las Vides’ de Jerez, titulado “Gala del mundo y adorno de los almimbares” por parte de un paisano y colega Filólogo Árabe llamado Miguel Ángel Borrego Soto, que dio al traste con mi trabajo ya que se me adelantó, he de decir que fue algo fortuito y fruto del interés como jerezano al igual que yo, lo que le llevó a inclinarse por dicho trabajo.
Libro original de al-Maqqari. 
Foto suministrada. D.R.
Ahí descubrí por vez primera las al-Mojábanas famosas de Jerez, las cuales eran la primera vez en mi vida que escuchaba dicho postre. El resto ya lo sabes, Jesús, quiso la casualidad que tuvieses que partir a Puerto Rico para que me enviases la receta, este si que es un postre de Ida y vuelta diría yo.”

Fragmento traducido al español del original:
La ciudad de Jerez es hija de Sevilla y su río hijo de esta. ¡Cómo se parece a Sa ̔dá en Arabia! Jerez es una ciudad importante, con muchos zocos para su gente emprendedora, gente esta, elegante en el vestir lo que demuestra el lujo y las buenas maneras, no siendo raro ver en ella a amantes y enamorados. Entre sus dulces se encuentran los más populares, que son excelentes, y se le atribuye una de las mejores producciones de al-Mojábanas (al-muŷabbanāt), en las que destaca la calidad de su queso. De ahí que corra un dicho en al-Andalus: “Desdichado aquel que pase por Jerez y no pruebe las al-Mojábanas”. (La al-Mojábana es un tipo de pastel al que se le añade queso en la masa y se fríe con buen aceite)¹
¹ Al-Maqqarī, Nafḥ, I: 184.

Le agradezco a mi querido amigo Jesús Rosado, valioso colaborador hace ya casi cuatro años de los embelecos de Refresco de Tamarindo, por su interés y aportación al texto que él mismo generó. En el artículo anterior ‘Los secretos de hacer tortilla’ narro el momento exacto en que lo conocí y supe que íbamos a ser buenos amigos. Coteja el enlace que aparece al final.

También le agradezco a Jesús Jaime Recio la cortesía de permitirme usar su comunicación y trabajo para enriquecer este artículo. 

Como siempre comento, mi intención es entretener con un texto ameno y rápido a la vez que documento un poco de la historia para que no desaparezca, aunque algún detalle particular se haya escapado o no esté del todo correcto. La mayor parte de la información la consigo de las mismas personas que la viven, la conocen o la recuerdan. Nuevamente te invito a que visites las excelentes bibliotecas que tenemos en la Isla, para que obtengas información a fondo de los temas que menciono limitadamente.

La almojábana en la literatura de América
Gabriel García Márques.
Foto suministrada. D.R.
El autor colombiano Gabriel García Márques incluye las almojábanas en varias de sus obras, como un alimento tradicional de su país. En la fiesta de cumpleaños en Los funerales de la Mamá Grande, se le sirven a los asistentes entre una serie de entremeses: 
Foto suministrada. D.R.
“...Bajo los almendros polvorientos donde la primera semana del siglo acamparon las legiones del coronel Aureliano Buendía, se ponían ventas de masato, bollos morcillas, chicharrones, empanadas, butifarras, caribañolas, pan de yuca, almojábanas, buñuelos, arepuelas, hojaldres, longanizas, mondongos, cocadas, guarapo, entre todo género de menudencias, chucherías, baratijas y cacharros, y peleas de gallos y juegos de lotería”.
GARCIA MÁRQUEZ, G., Los funerales de la Mamá Grande, Ed. Bruguera, Barcelona, 1980

En El amor en los tiempos del cólera, las señoras acostumbran tomar chocolate con almojábanas en la merienda: 
“La misma noche del regreso, mientras tomaban chocolate con almojábanas en el mesón de la cocina, su padre delegó en ella los poderes de la casa.”
GARCIA MÁRQUEZ, G., El amor en los tiempos del cólera, Ed. Bruguera, Barcelona, 1985

En Panamá las almojábanas cambian de género y se llaman “almojábanos”. Están hechos de harina de maíz y son como un  palito amarillo en forma de “S”. Debe ser muy parecido al sorullito puertorriqueño, pero con curvas.

Al son del Mar Caribe
Queso Manchego.
En Puerto Rico la fritura se hace con harina de arroz, y el queso usualmente está integrado en la mezcla, aunque en algunos pueblos se usa como relleno. He visto usar queso blanco fresco del país, queso de freír mexicano, queso parmesano y cheddar o queso de papa. Yo supongo que el queso manchego le vendría bien, así que mi versión va a llevar ese queso en particular.

Coco listo para rallar y sacar leche.
Como buenos caribeños, también se hace una receta que lleva leche de coco, y es dulce. Tampoco la he probado, pero me sospecho que la mezcla del coco dulce con el queso salado debe ser espectacular. Por otro lado, en la cocina hindú se usa la leche de coco como elemento salado en platos como el curry, así que vale la pena investigar esa.

El Festival de la Almojábana
Cartel del Festival de la Almojábana 2013
en Lares, PR. Foto suministrada. D.R.
En el centro oriental de la isla de Puerto Rico, el pueblo de Lares se distingue por sus particulares almojábanas rellenas de queso. En el 1982 se instauró una actividad en el barrio Callejones para celebrarla, llamado el Festival de la Almojábana. Con el tiempo, la festividad se mudó a la plaza pública y se celebra anualmente con el auspicio del ayuntamiento.
En este Festival los asistentes disfrutan de música típica puertorriqueña, además de artesanías, y kioscos donde pueden probar la almojábana y otros platos tradicionales.

Mi versión de las almojábanas
La Torta Black Forest que hice para ese artículo.
Si me has leido antes, sabes que hago la receta por tres razones: para retratar el proceso y el platillo; para aprender a hacerlo, porque muchas veces es la primera vez que lo hago; y para aclararme el concepto, porque casi siempre se me tranca el bolo y tengo que maniobrar para terminar el plato. Con esta última razón he aprendido mucho, y sobre todo he adquirido seguridad como para hacerle cambios en una futura ocasión. 

Créme brulée para ese artículo.
La almojábana no fue la excepción. Como en la mayoría de las recetas en que una mecla debe “cuajar”, esta no cuajaba. Pasé el mismo estrés de la crema pastelera, el crème brûlée y el pate à choux. Me revestí de paciencia y seguí batiendo con el cucharón de madera hasta que funcionó y aquella mezla suave finalmente endureció y se separó de los bordes de la olla como decía la receta. Como siempre, el problema es que me impaciento -y en esta época de hornos micro, Instant Pot y ollas Express, que cocinan en segundos- me creo que todo va a ser así. Por otro lado, yo estaba usando más harina de arroz de lo que pedía la receta original que conseguí, así que me friquié un poco pensando que la había dañado.

Queso Manchego molido.
El segundo tropiezo fue que pensé que el queso manchego era lo suficientemente salado para sustituir la sal de la receta básica - y para evitar que quedara salada, obvié la sal. Pues no. Hay que echarle la sal porque el manchego no es suficiente para cubrir esa necesidad y luego de probar tuve que añadirla a la larga.

Por lo demás el proceso funcionó muy bien. A la hora de freír opté por un bolador de mantecado, de una onza, 

que facilitó el despegar la masa y mantener las porciones iguales. 
Una vez las bolitas estaban en el aceite, 

con una cuchara aceitada las aplasté. Eso fue un paseo.

Finalmente, la masa que sobró la hice un rollo envuelta en papel plástico y la refrigeré con intención de cortarla en ruedas antes de freírla. Esa la debí pensar desde antes, pero como dije, el estrés de la confección me abacora. Digamos que esto es parte de “aclararme el concepto del plato” que mencioné antes.

Pues aquí está mi receta. Es bastante buena - if I may say so myself - y no está tan difícil. Para efectos de récord, a mi perro Chocolate le fascinaron.


ALMOJÁBANAS 
de arroz con queso Manchego

Ingredientes:
1 taza de leche
1 cucharada de mantequilla
1/2 cucharadita de sal
1 1/2 taza de harina de arroz
1 cucharada de baking powder (levadura química)
2 huevos
1 taza de queso manchego rallado
Aceite para freír

Procedimiento:
Hierve la leche con la mantequilla en una olla. Retira del fuego.
Combina la harina, la levadura y la sal, y mezcla con la leche caliente. 
Echa los huevos e incorpora hasta que la mezcla esté suave.


Cuece a fuego moderado, moviendo constantemente con un cucharón de madera hasta que la mezcla se separe de los lados y el fondo de la olla. 

Es importante ir raspando el fondo con el cucharón todo el tiempo para despegar la masa que va cuajando, para evitar que se queme y ahume toda la receta.

Retira del fuego, añade el queso rallado y mezcla hasta que esté incorporado.

Calienta aceite y fríe la mezcla por cucharadas.

Notas: 
La masa queda bastante densa, así que se le puede poner un pedazo de queso en el centro antes de echarla a freír.
Yo usé aceite de oliva para freír, y eso le aportó sabor adicional.



Los secretos de hacer tortilla:
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domingo, 29 de diciembre de 2019

Con la boca llena diga “gofio”.

Tembleque con polvo de amor por encima
De farofa, gachas, migas, “cachispa” de coco y polvo de amor.

“Hombre, acuérdate de que polvo eres y que al polvo volverás” (Génesis, Cap. 3, Vers. 19)

A manera de aprovechar la paja que sobra una vez se saca la leche a un coco, se me ocurrió cocinarla en una cacerola en vez de botarla. 
Mi abuela me sorprendió y lejos de regañarme, me explicó que ya eso era una receta clásica de la isla llamada “polvo de amor”, que se le añade azúcar, se carameliza y tuesta hasta dejarla secar. Yo tendría algunos siete años y ya para entonces me interesaba experimentar en la cocina.

Resulta que para hacer tembleque, el tradicional postre de coco, mi abuela sacaba la leche de varios cocos que generaban libras de “cachispa” que se botaba, y eso me indignaba. 
Aquella paja era perfectamente utilizable porque sabía rico y tenía una textura interesante. Sin embargo, la verdad es que el “polvo de amor” finalmente no me enamoró. Esa sensación de paja reseca en la boca era desagradable. Una vez lo probé estuve de acuerdo en que botaran la cachispa, o en su defecto hicieran dulce de coco en almíbar con el coco rallado sin sacarle la leche.


Tengo que aclarar que cuando hice la receta para las fotos de este artículo, lo dejé caramelizar completamente y quedó espectacular. 




Tembleque y polvo de amor
La idea de echarlo como “crocante” sobre el tembleque surge de ahí, y en el almuerzo todos quedaron encantados con la combinación... aparte de que funciona como el concepto de “cocina de aprovechamiento”, porque utiliza la parte del coco que usualmente se desecha.


El gofio
Gofio empacado
A todo esto yo pensaba que el polvo de amor que estaba comiendo era lo mismo que “gofio”, algo que luego aprendí que se hace con harina de maíz. Igualmente de textura reseca, el chiste era pronunciar el nombre del dulce mientras se tiene la boca llena con él, para salpicar a la persona que esté al frente al decir la letra “f”. Whatever.

En la jerga popular, decir que alguien está “comiendo gofio”, se refiere a que la persona está perdiendo el tiempo, o como dice mi amiga Tati, “mojoneando... comiendo de lo que pica el pollo”.

En Puerto Rico el gofio se vende tradicionalmente en pequeños conos hechos de papel colorido enrollado. Es usual verlo en fiestas de pueblo, y hasta en la salida de las escuelas.

En Islas Canarias este polvillo lo comían los pueblos indígenas llamados Guanches -en aquel entonces hecho de trigo- desde antes que Colón visitara América y se comercializara el maíz. En la actualidad es un alimento reconocido de la gastronomía canaria, con denominación de origen protegida por la Comisión Europea, con el nombre de “Gofio Canario”, desde el 2014.

Farofa sobre feijoada
Feijoada con farofa. Foto suministrada. D.R.
La cosa es que más adelante vine a probar la farofa brasileña. Igual que los demás, este es un polvillo hecho de harina de yuca (mandioca) sofrita en grasa y tostada con uno que otro condimento, cebolla, ajo, huevo duro y aceitunas. Tradicionalmente la farofa se come como parte de una feijoada, el plato nacional hecho de habichuelas negras (feijão) guisadas con embutidos y cerdo, servidas sobre arroz blanco. La farofa se espolvorea por encima, y el plato se come con pedazos de naranja para cortar un poco la excesiva grasa de una vez.

El funche
Pero retomando el tema del gofio. Precisamente al cocinar la harina de maíz, esta vez humedecida y condimentada con algún tipo de líquido, obtenemos “funche”, también conocido en distintas partes como marota, marifinga, grinche, mazamorra, mundonuevo, machanga y hasta pan de maíz si se hornea. ¡Toma ya!

Polenta
Entre los líquidos que se utilizan para humedecer el funche, están el agua, la leche, los caldos de carne o de pescado, jugos de fruta y el vino. En ocasiones el platillo es salado y se usa como acompañamiento para guisos de carne o bacalao, y otras veces es dulce como postre.

El funche va desde una masa dura que se puede cortar en lascas y freír, como es el caso de la polenta en Europa; una crema dulce como desayuno en Puerto Rico; una bebida diluída con leche y con canela en las demás islas del Caribe; y fermentado como si fuera cerveza en partes de sur-américa, con el nombre de Chicha.

En Puerto Rico con la misma masa de maíz se prepara una especie de croqueta finita, alargada y frita llamada sorullito; y otra hervida dentro de una hoja de plátano, llamada guanime, que usualmente se hace con leche de coco.

Finalmente, dos platillos españoles que sospecho comenzaron como algún tipo de polvillo y luego evolucionaron para añadírsele un poco de humedad: las gachas y las migas.

Las Gachas y la inventiva en la gastronomía
Almorta. Foto suministrada. D.R.
Este platillo es tradicional de los pastores y labradores de los campos de Castilla/La Mancha, que molían y aprovechaban para comer un grano silvestre llamado almorta, que no tenía salida como las demás legumbres. Me explico: si te comes lo que puedes vender, reduces tus ganancias...así que te comes lo que no se vende. 

Entrada al Restaurante Condal, San Juan de Puerto Rico.
“Es que esa es una comida de gente muy pobre, con pocas alternativas,” me comenta Jordi Quintero, el chef Catalán del restaurante Condal en San Juan. Eso me trae a un punto bien importante, y es que todos los platos que comento en este artículo, nacen de la necesidad y la inventiva para alimentarse de forma básica: el residuo del coco, el pan viejo y el grano que nadie quiere. Se busca la utilización de los alimentos hasta que rinden el máximo - como por ejemplo, un cerdo produce todas las carnes, jamones, relleno para embutidos con la sangre, y hasta los huesos para hacer caldos. Según mis cálculos sólo quedan los dientes y las uñas... creo.

Por otro lado, la mayor parte de estos platos están insuflados de un cariño particular. Comfort food. Muchos restaurantes finos han aprovechado para hacer versiones actualizadas de ellos y los ofrecen en su carta con gran aceptación de los comensales. Hace unos días comí “Tortitas de calabaza con caramelo” como postre en un local que está muy en boga. Seguro entiendes el concepto.

La almorta
Flor de Almorta. Foto suministrada. D.R.
El grano de la almorta -Blue pea en inglés- a saber, resultó ser tóxico. La harina de almorta consumida a diario, provoca “latirismo”, una enfermedad que se manifiesta con inmovilidad de las articulaciones, deformaciones de la columna vertebral y parálisis. Las autoridades españolas descubrieron sus efectos en 1941 y decidieron prohibir su  comercialización para consumo humano, aunque nunca se enforzó. La gente siguió comiéndolo como si nada. 

Gachas. Foto suministrada. D.R.
Finalmente en 2010 se eliminó su ineficiente prohibición, con la condición de advertir que su consumo fuese esporádico, impreso en la etiqueta, ya que su ingesta una vez cada siete o quince días, no plantea ningún problema. En la actualidad se come en fiestas y reuniones pero nunca a diario.

Gachas. Foto suministrada. D.R.
Esa harina tostada y cocida con agua, forma una pasta que se come usualmente con una cuchara o mojando pedazos de pan directamente del sartén en que se prepara en la hoguera al aire libre. 
La receta de las gachas lleva panceta de cerdo, ajos, pimentón, aceite y sal.

La harina de almorta se consigue casi exclusivamente por el área de Castilla/La Mancha, envasada comercialmente, y a veces combinada con harina de trigo.

Hace unos días tuve la oportunidad de ver por televisión cómo hacían una versión dulce de las gachas, como parte de la festividad tradicional del Día de Todos los Santos.

Las Migas
Migas.
El segundo platillo comienza con migajas de pan, y precisamente se le llama migas. Para éste se usa pan duro del día anterior molido o despedazado, que se moja con agua, leche, vino o caldo y se procesa igual que las gachas, con panceta u otras carnes, ajos, pimentón, aceite y sal.

Un día mientras hablaba con mi amigo catalán Raúl, el chef y dueño de la Taberna Selfies en Santurce, le pregunté por la receta de las migas. La contestación “No sé hacer migas, pero llamo a mi mamá y se la pido, porque ella hace unas migas bien sabrosas... con mucho sabor”, me dejó pensando... si el pan sólo sirve para hacer volumen, quiere decir que el guiso original debe tener mucho sabor concentrado para que todavía sea sabroso cuando se disperse en el pan. Eso hice -y sin esperar la receta de la mamá de Raúl- me puse a experimentar con los sabores.

El platillo me quedó espectacular. Me aseguré de que el aceite de oliva aromatizado con hierbas y pimentón, el embutido y los vegetales salteados estuvieran condimentados y salados en exceso, y al echarle el pan todo llegó a un nivel perfecto.

Se dice que el nombre de las migas vienen del tharid musulman que aún es parte de la cocina andalusí, pero no es otra cosa que la re-utilización del pan viejo, al igual que las torrijas, el pudín de pan, el tradicional relleno del pavo norteamericano y la sopa castellana de pan.

El Instagram de entonces
Emilia Pardo Bazán. Foto suministrada. D.R.
Al ser parte integral de la cocina rústica, las migas hasta han sido parte de la literatura costumbrista de España. La escritora Emilia Pardo Bazán, que parece haber sido una cocinillas  foodie empedernida, entusiasta de la cocina no sé yo si para cocinar ella o sólo para apreciar la de los demás, escribe dos recetarios a principio del siglo XX: La Cocina Española Antigua, y La Cocina Española Moderna. 
En ellos reseña elocuentemente los platos que ha comido en distintos lugares - como si fuera Instagram - y acompaña la receta. Aquí la número 55 del primer libro (sic):

55 - Célebres migas de la Academia militar.
Las migas son un plato enteramente primitivo, ibérico. Seguramente las comieron los que anduvieron á la greña con romanos y cartaginenses. 
De las de la Academia hablan con nostalgia y cariño los que ya hace años pasaron de alumnos. No encuentran otras migas como aquellas...¡Es que eran la juventud y el alegre compañerismo!
Cortado el pan de hogaza, en cubos de medio centímetro próximamente, se le humedece en agua con sal y pimentón, la víspera del día en que se quiera comerlas, y así se tienen hasta el momento de pasarlas por la sartén con poco aceite, agitándolas constantemente con una paleta. Deben echarse pedazos de ajo en la sartén.
(Fórmula debida al Sr. Director de la Academia)
Del libro La Cocina Española Antigua, de la Condesa Pardo Bazán, Madrid, 1913.

Las recetas sin medida
Como ves, estas recetas no tienen cantidades específicas, sino que son un proceso que se sigue tentativamente. Aquí incluyo la receta del Polvo de Amor estrictamente para dar un formato de cómo se hace. Lo demás depende de tu creatividad. Como siempre, te invito a experimentar en la cocina con estos platos tradicionales, porque “...al polvo volverás”.

Polvo de Amor
Ingredientes
  • 1 coco seco
  • 1 libra de azúcar
Procedimiento
En un caldero combina el azúcar con la cachispa de coco exprimida. Mueve a fuego alto por 5 minutos. Reduce el fuego a temperatura moderada y continúa moviendo alrededor de 10 minutos más, hasta que el coco tueste y tome un color dorado al caramelizar el azúcar.
Si no sabes sacar la leche del coco: Abre el coco seco, saca la pulpa y rállala. Mezcla con dos tazas de agua caliente, pasa por un prensa de pure o majador para extraer la leche de coco. 
El proceso de mi abuela, era moler el coco en la licuadora con el agua caliente, en porciones pequeñas hasta tenerlo todo. 



Luego exprimía la pasta que resultaba en una servilleta de hilo. 
Guarda la leche del coco para cualquier otro platillo, porque lo que es aquí, lo que vamos a usar es la cachispa. ¡Bum!


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