martes, 8 de agosto de 2017

En el nombre del Pan...

“Quise cortar la flor mas tierna del rosal,
pensando que de amor no me podría pinchar
y mientras me pinchaba, me enseñó una cosa
que una rosa es una rosa es una rosa” 


Así dice la canción del grupo español Mecano, escrita por José María Cano. Éste, basó su letra en la línea “rose is a rose is a rose” del poema Sacred Emily de la norteamericana Gertrude Stein... 

Leonard Whiting y Olivia Hussey en
Romeo & Juliet dirigida por Franco Zeffirelli
en 1968. Foto suministrada. DR.
que a su vez basó la frase en el conocido parlamento de Julieta “Una rosa con cualquier otro nombre olería igual de dulce”, en la obra teatral Romeo y Julieta del dramaturgo inglés William Shakespeare.


El pan es el pan es el pan
Un día cotejaba la libreta de recetas que mi abuela había coleccionado durante los años que vivió en Brasil, y de repente me encontré algo llamado Pão de Ló... ¿¡!?... ¿¡Qué clase de nombre es ese”!?  ¿¡Qué es eso de “”!?...  

Miré los ingredientes y sólo había tres: huevos, harina y azúcar. Era algo extremadamente fácil de hacer, así que terminé horneando el susodicho pan de , así con acento. Aquello que salió del horno era un híbrido entre una tortilla española sin papas, una omellette francesa y un soufflé. Por supuesto, que se desinfló tan pronto salió del horno porque no tenía levadura. No me pareció gran cosa en el momento, así que le picheé.

Playa de Copacabana, Río de Janeiro, Brasil.
Foto suministrada. DR.
Mis abuelos vivieron muchos años fuera de Puerto Rico porque mi abuelo diseñó plantas termoeléctricas, generadoras de energía eléctrica para muchas ciudades. Entre otras, diseñó la planta bombardeada durante el derrocamiento de Saddam Hussein en Bagdad; una en Nueva Orleans; una en Río de Janeiro y finalmente una en Santa Catarina, al sur de Brasil. A todo esto, mi abuela estaba de ama de casa y de turista, disfrutándose estos lugares, aprendiendo sus costumbres... y coleccionando recetas.

Esta semana me puse a buscar información sobre ese pan porque me ha dado curiosidad. Primero que nada, el nombre “”. Como me gusta la etimología, he pensado que podría venir del inglés Loaf (hogaza), del francés L’oeuf o del portugués ovo (huevo) porque es un pan de huevo.

Mapa antiguo de Portugal. Foto suministrada. DR.
En Portugal, que es el país que colonizó a Brasil en América, originalmente se le llamaba Pão de Castella - probablemente porque venía de Castilla o “del castillo” porque se confeccionara en alguna fortaleza paticular. Cuatro ciudades de Portugal son famosas por este dulce: Ovar, Alfeizerão, Margarida y Arouca, y en todas el dulce es igual, pero distinto. En Italia al pan de se conoce como Pan di Spagna o Pan de España. 

Mapa antiguo de Japón. Foto suministrada. DR.
Los marineros portugueses que llegaron hasta Japón para el siglo XVI, llevaron ese pan dulce al país. Desde entonces allí se ha convertido en un postre tradicional, y le llaman kasutera (la pronunciación fonética de Castella). 

Fuente de agua japonesa en el Jardín Selecto.
San Juan de Puerto Rico.
Te explico esa: En el idioma japonés no puede haber una consonante sin una vocal que complete la sílaba, con excepción de la “N”, que sí puede estar sola. Para completar la sílaba se usa una “u” (ejemplo Ice Cream se dice Aisu Kurimu). Para colmo, la “L” no existe, y usualmente su uso en una palabra extranjera se sustituye por una “R”, que tiene el sonido limitado a la r de ara, y no a la de Ramón. Por eso CAS-TE-LLA se convierte en KA-SU-TE-RA. ¿Ves?

Es que no le hizo “tilín”
Regresando a la receta, a mi abuela no pareció impresionarle aquel pan porque no recordaba si lo había comido, o por qué la receta estaba en aquella libreta. 

Buscando información ahora, sin embargo, encuentro que había varias cosas que aquellas instrucciones no decían - como que los huevos se separan y las claras se baten a punto de merengue; y que aparecen otras recetas un poco más complicadas que sí llevan polvo de hornear para que crezca y no se desinfle, y que se le añade vainilla, ralladura de cítrico o canela. En resúmen, que el Pão de Ló es un bizcocho esponjoso bien simple, bastante reseco y duradero porque no lleva grasa. He usado los nombres bizcocho y pan indistintamente, a propósito.

Pão de Ló de Alfeizerão. Foto suministrada. DR.
Más adelante encontré que en la ciudad de Alfeizerão en Portugal, el postre se hace exactamente como yo lo hice, sin merengue y batiendo los huevos completos.  Lo sacan antes de que el bizcocho esté completamente hecho, porque es deseable que el centro esté cremoso runny como tortilla francesa, y desinflado. Esta versión ahora me parece divertida, sobre todo para echarle frutas, mantecado o alguna salsa de crema en el hueco que se forma. También a diferencia de la primera vez, ahora sé qué esperar, y puedo usar un molde que ayude a la presentación: un molde redondo alto, o de soufflé para que el desinflado se vea cool. La vez anterior usé uno rectangular y fue un deforme desastre.

Seguramente todo se reduce a de qué partes de Portugal eran originarios los que colonizaron a Brasil, y en qué parte se estableció cada claque, para saber qué versión del pan de ló es la que preparan en esa área del país.

No soy idiota
Gertrude Stein. Foto suministrada. DR.
A la poetisa Stein le cuestionaron qué clase de línea era esa de que “una rosa es una rosa es una rosa”, y ella se defiende en su libro póstumo Four in America: “¡Escúchenme ahora! No soy idiota. Sé que en la vida diaria no solemos decir esto es esto es esto. Sí... no soy boba, pero pienso que con aquel verso la rosa se hizo roja por primera vez en la historia de la poesía en inglés en cientos de años.” Bully for her. Según ella, esa frase significa que con sólo mencionar el nombre de un objeto, se puede evocar las imágenes y las emociones que te asocian con eso. Yo creo que tiene razón, porque a veces un perfume o una música me transporta a otro momento vivido.

El grupo español Mecano. Foto suministrada. DR.
La canción de Mecano interpretada por Ana Torroja, según explica en el librito que acompaña el CD, habla sobre las contradicciones del amor, y el dilema entre no poder vivir junto a alguien que se ama, y a la misma vez no saber vivir sin ella.


But I digress...
Pero me vuelvo a desviar del tema. La cosa es que esta sencilla mezcla de huevos, azúcar y harina es la base del bizcocho conocido en la cocina clásica francesa y en la italiana como Genoise, o sea, genovés (de Génova, Italia). 
Lamington. Foto suministrada. DR.
La diferencia está en que las yemas de huevo con el azúcar se cocinan en baño de maría a la vez que se baten, para después añadir esa mezcla cocida al merengue, y hornear. Esta versión queda un poco más elástica y se puede enrollar para hacer Brazo Gitano, o cortar en pedazos para hacer Tiramisú. En Australia, el postre tradicional conocido como Lamington, es un pedazo del genoise, que sumergen en chocolate derretido y luego cubren con coco rallado.

Finalmente voy a preparar el pan de ló otra vez a ver qué sale, contando con una nueva expectativa y mejor informado.

Una pastilla tranquilizante, por favor
Avasallado y sobrecogido son probablemente las palabras que mejor describen mi estado de ánimo al involucrarme en uno de estos proyectos, como hornear algo. Esta no fue la excepción. En realidad mucha de la información la voy aprendiendo en el camino para luego escribir sobre ella y compartirla. A veces, preparo la receta por primera vez, exclusivamente para tener fotos y poder ilustrar el texto. Ésta fue una de ellas, con algunos tropiezos con que me encuentro en el proceso.

Primero, quiero asegurarme de que las dos mezclas estén listas al mismo tiempo para que ninguna pierda su integridad. Pongo a hacer el merengue en la batidora de pie y bato las yemas con la de mano. Ya de por sí estoy fuera de control con dos máquinas funcionando a la vez y esperando que las dos mezclas estén listas a tiempo. 

¡Et voilá! Me sobrecoge ver que el merengue queda perfecto, justo en el momento en que termino las yemas exactamente como las quería. ¡Esto es mágico!

A los cinco minutos de puesto en el horno, siento la peste a quemado. ¡Imposible, si lo acabo de poner! Bueno... sucede que el pan subió tanto que empezó a tocar la resistencia del techo del horno... estimé mal el espacio que dejé entre parrilla y tope, y ya ves... entonces tuve que hacer exactamente lo que todas las recetas advierten que no se haga, porque seguro se daña la masa: saqué el molde del horno para arreglar las tablillas. Lo volví a meter como si nada y dije whatever. Si se daña, igual lo voy a retratar, lo voy a poner en el texto y voy a explicar lo que NO se debe hacer. Do as I say, not as I do.

Faltando siete minutos para cumplirse el tiempo que dice la receta, cotejé y me pareció que ya el pan estaba listo, aunque un poco tostado por arriba, porque ya se había dorado desde el percance con la resistencia. Lo saqué, esperé unos minutos y lo puse en el pedestal con el tostado hacia abajo. Quedó espectacular, para nada se bajó, y creo que con esta experiencia puedo hacerlo otra vez con más seguridad y sin tanto nervio.

Aquí abajo pongo la receta tal y como la hice por si te animas, en su versión básica, con la opción de añadirle levadura y sabor. ¡Buen Provecho, en el nombre del pan!

PÃO DE LÓ

Ingredientes
7 huevos
1 taza de azúcar
2/3 taza de harina
Mantequilla y harina para el molde
Pizca de sal
Opcional:
- 1⁄4 cucharadita de polvo de hornear (levadura química) 
- Ralladura de limón, china o naranja
- 1 cucharadita de esencia de vainilla

Preparación
Precalienta el horno a 350° F (180°C). Cubre el molde (de aproximadamente 9”) con mantequilla y un poco de harina.
Separa las claras de las yemas.
Bate las yemas de huevo con el azúcar hasta que quede una crema suave amarilla clara. Añade la harina y los ingredientes opcionales.
Bate las claras con la pizca de sal, a punto de nieve.  Incorpora envolviendo la mezcla de yema y harina poco a poco para que el merengue no de deshaga.
Vierte la mezcla en el molde y hornea durante 35 minutos. Comprueba si está hecho insertando un cuchillo. Si sale limpio, el bizcocho está listo. Deja enfriar antes de desmoldar.


Con mucho trabajo, tiempo, investigación (y nervios), este texto ha estado a punto de ser un buen artículo... pero seguramente que el próximo lo será. A eso voy. ¡Buen día!


Nota: Puede que algún detalle particular se haya escapado o no esté del todo correcto, pero mi intención es sólo entretener con un texto ameno y rápido, a la vez que documento y recopilo un poco de la información disponible para que no desaparezca del todo. Te invito a que visites las excelentes bibliotecas que tenemos en la Isla, o busques en la internet para que obtengas información a fondo de los temas que menciono limitadamente. 


Chequea la página de Facebook de Refresco de Tamarindo y dale “Like” para que leas otros interesantes artículos.

También puedes buscar a Refresco de Tamarindo
• en Instagram

• en Twitter

• en VIMEO

• en YouTube

• en Tumblr

• en Pinterest

• en Vine



domingo, 30 de julio de 2017

Tres cafés y una estrella en la Luna

Calle del Cristo, antiguo San Juan, Puerto Rico
Uno no se cansa de caminar por el antiguo San Juan. Literalmente. El tamaño de los edificios y la relación que tienen con la escala del cuerpo humano hacen que el paseo sea cómodo y agradable. Es muy distinto a caminar por el área de los bancos en la Milla de Oro, en donde la escala de los edificios es incómodamente monumental, y los tirones larguísimos de estacionamiento te acompañan en el recorrido por cualquier acera.

Plaza de las Monjas.
La vieja ciudad amurallada está diseñada para cumplir con las interesantes Leyes de Indias establecidas por el Rey Carlos II de España. Entre muchas otras cosas, estas reglas obligaban a tener espacios de plazas públicas; 
Calle Tetuán, con sombra en
la acera derecha.
ordenaban la posición de las calles, de manera que durante todo el día (menos al mediodía) una de las dos aceras estuviera en sombra.


Calle de La Fortaleza en Navidad.
Por esto y porque el antiguo San Juan ha estado de moda las últimas décadas, lo que ha promovido su revitalización, es uno de los lugares más visitados durante todo el año por los puertorriqueños y turistas, que van a pasear, van de compras, van a comer o de noche a disfrutar.

Pero hablemos de tres restaurantes tradicionales en la capital de Puerto Rico: La Mallorca, La Bombonera y La Mallorquina, en el orden en que las encuentras una vez entras a la parte antigua de la ciudad desde donde estaba la Puerta hacia Tierra.

La Mallorca
Calle San Francisco #300, Viejo San Juan
“Este sitio lleva aquí sobre 80 años,” me contestó ‘Chino’, un señor que debe rondar por más o menos esa edad, que vestido con uniforme del local estaba parado en el mostrador de la salida. 

Hacía rato yo estaba por entrevistar alguno de los empleados, pero Chino entabló conversación tan pronto me acerqué, así que aproveché el momento. “Aquel era el dueño original,” me explicó señalando a la foto de un señor que está entre un conglomerado de recuerdos. “Originalmente el negocio se llamaba ‘Alvarado’, y después se lo cambió”.

Edificio de la Casa Llompart en 1921,
y el edificio en la actualidad.
Le comenté que recuerdo haber ido muchas veces a eso de mis cinco años, a comer pastelillos de carne y jugo de china, porque mi papá tenía un negocio en la calle Fortaleza, la de abajo en la misma cuadra, subiendo por el Callejón de la Capilla. La verdad es que me suena el nombre de Alvarado más que Mallorca, porque a esa edad me hubiera impresionado que un sitio se llamara como uno de mis dulces favoritos. Le conté que hace relativamente poco venía con mis padres a almorzar, como parte de un recorrido del antiguo San Juan que hacíamos todos los sábados. Entre una cosa y otra, esa actividad se dejó de hacer. Siempre recuerdo, sin embargo, el arroz con pollo y plátanos maduros fritos que almorzaba. ¡Espectacular!

He visto que el local lo han remodelado varias veces, sin embargo lo que ha quedado siempre sin tocar es un icónico foto-mural de la ciudad de Palma en Mallorca, probablemente de los 1920. 
La foto hace esquina en un espacio de mesas del restaurante, pero se puede observar desde todos lados, y la realidad es que no se puede estar ahí sin quedarse embelezado un rato mirando la ciudad.



Otra cosa que no ha cambiado es la vitrina que da hacia la calle, que mantienen siempre repleta de dulces de repostería. Es imposible pasar por la acera sin detenerse a mirar la oferta, que por supuesto incluye bandejas de “pan de mallorca”, que es una de las especialidades del local.

La Bombonera
Calle San Francisco #259, Viejo San Juan
Yo creo que son pocos los Sanjuaneros que no han pasado por La Bombonera desde su niñez. Esta parada obligada a comer mallorcas y café en el histórico lugar a cada visita al antiguo San Juan, es parte del recorrido, la caminata y el disfrute de la vieja ciudad. 

Igual que en la mención anterior, es imposible pasar por alto la vistosa vitrina en forma de bay window llena de mallorcas, cocas mallorquinas, flanes y otras delicias. Además el colorido de los azulejos le imparte una viveza especial a esta fachada, aparte del hermoso vitral que indica el nombre del restaurante.

Una vez estás adentro, y si eres como yo, que prefiero sentarme en el mostrador en vez de las mesas separadas, te enfrentas a la hermosa cafetera antigua, fabricada en Cuba por la compañía Cafeteras Nacional. De esa coladora, que brilla como un espejo, es de donde sirven el café local que ofrecen. También hay una máquina italiana para hacer espresso, pero ¡qué va!... aquí prefiero el café cola’o regular. Por pura casualidad esta mañana estaba ahí cuando Enrique puso a colar el café en el maquinón y pude -a duras penas- descifrar su complicado funcionamiento. “Ah, esta máquina funciona con presión como la de espresso y no por gravedad”, le mencioné. “Exacto”, me contestó. “Es igual que la de espresso, pero mucho más grande”. En eso, el aroma a café recién colado se apoderó de todo el restaurante.

Hace años a veces era muy difícil encontrar asiento a ciertas horas del día, porque el lugar era frecuentado por prominentes letrados, políticos y escritores, que básicamente tenían las mesas reservadas de forma vitalícia porque venían a diario a almorzar y a entablar una tertulia con sus pares que duraba hasta entrada la noche. Hace tiempo que no paso a la hora del almuerzo, pero me cuenta Enrique que ahora es bien accesible porque el horario ha cambiado y se cierra más temprano. El restaurante sirve platos de las cocinas tradicionales puertorriqueña y española.



Los fundadores y dueños originales de La Bombonera eran Antonio Rigo, un inmigrante español de Mallorca, y su primo Gabriel Abraham. En los años 1920 Rigo regresó a España y la compañía se quedó en manos de Abraham y su nuevo socio Cristobal Puig, con la empresa Puig y Abraham que aparece en el vitral. Esta empresa también fue dueña de La Mallorca en un momento. También establecieron una fábrica de mantecados que llamaron Payco. (P. A. y Co.)

La Bombonera cerró sus puertas en el año 2012, y cambió de administración. En ese momento se comenzó una extensa remodelación que llevó al restaurante a la sencilla elegancia que tiene hoy, y que lo restauró después de 110 años de trabajo ininterrumpido, a una nueva frescura.

La Bombonera, establecido en 1902, está considerado como el segundo restaurante más antiguo de Puerto Rico, aún en funcionamiento. La Mallorquina, establecido en 1848, es el primero. Antes de éstos, les antecedió el Café Turull, fundado en 1816, que ya no existe.

La Mallorquina
Calle San Justo #207, Viejo San Juan
Uno de los recuerdos más vívidos que tengo de este restaurante es que llevaban el arroz con pollo 
en un caldero pequeño a la mesa, para que el comensal se sirviera poco a poco en su plato. De ninguna manera aquello era grosero, al contrario, aquellos calderos de acero estaban relucientes, y parte de la elegancia y la diversión era el servirse uno mismo. Igualmente, alguno que otro plato se servía en una cazuela española de barro.



“El servicio ahora no es así,” me contesta Carlos Daniel, el amable mesero que me atiende en la mañana de hoy, y que se sorprende cuando le cuento la anécdota. “Ahora el arroz ya viene en la porción del comensal, aunque servido en un plato hondo, como de sopa”. Lo que me hace pensar que el ambiente de comida “como en la casa” se logra de todos modos, porque tradicionalmente el arroz se sirve en un plato llano, y probablemente sólo se sirve en un bowl de sopa en la intimidad del hogar... a menos que sea un asopa’o caldoso. “La sopa sí se sirve en un envase de barro,” me aclara Carlos.

He estado muchas veces en La Mallorquina. Cuando niño, como estudiante universitario y como adulto profesional. Siempre la visita era en ocasiones especiales que ameritaban un restaurante upscale elegante para alguna celebración o reunión. Hoy en particular llegué temprano para desayunar y tener un poco de esparcimiento, tomar fotos sin que hubiera mucha gente y entablar una corta conversación con la persona a cargo. En realidad la pasé genial, el pan de Mallorca con queso de papa y el café estaban espectaculares; el ambiente relajado inclusive afuera en la calle San Justo que se observa por las balconetas abiertas... todo perfecto.

Foto suministrada. DR.
Este local ha sido escenario de varias sesiones de fotografía y películas. La carátula del primer trabajo musical del cantautor Glenn Monroig, está tomada frente a uno de los imponentes espejos que todavía están. Glenn aparece sentado en el viejo piano en una preciosa foto de Jochi Melero. 

Yo mismo usé el restaurante para las fotos de promoción de la obra teatral “Obscenidad Crasa: Los juicios de Oscar Wilde” de Moises Kauffman, que produjo Vissepó Producciones con la dirección de Myrna Casas en 1998. En esta ocasión, con la ayuda del fotógrafo Eric Borcherding, logramos recrear allí el ambiente de un bar londinense de finales del siglo IXX. 
Lamentablemente no tengo las fotos de esa producción, en la que actuaron importantísimos actores como Dean Zayas; Jorge Luis Ramos; Jimmy Navarro; Luis Roberto Guzmán; Herman O’Neill; Ernesto Concepción, Padre; y Rocky Venegas como Oscar Wilde.

El restaurante estuvo cerrado una temporada, durante la cual cambió de administración y el local sufrió una extensa restauración. El ambiente sigue siendo igual o más elegante, definitivamente revitalizado. La mejor parte es que es un sitio con historia real que se nota, y no un lugar nuevo decorado para que parezca antiguo.

Voy a regresar bien pronto a por el arroz con pollo en plato hondo y la sopa en una vasija de barro. Seguramente eso va a hacer la experiencia mejor todavía.  

La Estrella de Italia
Calle de la Luna
En la comedia de enredos Todos los ruiseñores cantan de Luis Rechany Agrait, estrenada en el séptimo Festival de Teatro Puertorriqueño en 1964, 
Cartel original por Antonio Martorell
Foto suministrada. DR.
el dueño de un antiguo restaurante del Viejo San Juan se convierte en un fanático de la ópera cuando por error se cree que su hijo, que estudia en Milwaukee, se ha convertido en un barítono de fama internacional. El muchacho regresa para aclararlo todo, pero se topa con un gran recibimiento y los preparativos para el concierto en que se supone que cante... ¡y él no canta!... 

Desde el momento en que leí la obra pensé que Rechani había imaginado la situación en La Mallorquina, pero luego en una conversación con la dramaturga y directora Myrna Casas, me corrigió. “La locación es La Estrella de Italia, que estaba un poco más arriba, en la Calle de la Luna”, refiriéndose a que las calles tienen declive porque la parte norte de la ciudad es más elevada. “Las sillas bentwood que te gustan de mi comedor, son originales de ese café, y las adquirí cuando cerró,” me explica. Claro, yo nunca estuve en La Estrella porque cerró antes de que yo estuviera por los alrededores, así que era lógico pensar en el más viejo según mi lista.

“Originalmente el restaurante se llamaba La Casa Malatrassi y estaba en la Calle Cruz. Don Ciro Malatrassi, que era el dueño, se lo dejó al Maitre d’, que decidió mudarlo de calle y cambiarle el nombre”, me cuenta Myrna. “El personaje del dueño del restaurante está basado en el mismo Don Ciro, de quien hay cuentos fabulosos”. No es para menos, el personaje de la obra parece de caricatura, y hasta se prepara sus propias pastillas cuando está muy ansioso. “Yo almorzaba allí cuando trabajaba los veranos en la oficina de Educación a la Comunidad, DIVEDCO, entre el 1952 y el ’55”, me explica Casas.

Durante la mañana de hoy caminé de lado a lado la Calle de la Luna para ver si lograba identificar el antiguo local, pero no queda rastro de él. Tampoco estoy haciendo una investigación exhaustiva - como para entrevistar a los vecinos bien mayores, o llegarle a la biblioteca a buscar detalles - así que me limité a tomar una foto de algunos de los edificios de la calle para que tengamos una idea del ambiente que pudo rodearlo.

¿y Ahora qué?
En el antiguo San Juan, que probablemente acoge cientos de restaurantes y cafés, 
todavía se encuentra tradicionales lugares que no tienen un siglo de existencia, pero que han sido favoritos por décadas, y que muy pronto voy a reseñar. Entre ellos se encuentran El Patio de Sam; Barrachina; Café Manolín; Bárcaro Venezia; y Café Berlin;

y recuerdo algunos buenos que ya han desaparecido, y una que otra anécdota en ellos: 
• en la calle Fortaleza: 
El Siglo XX; 
La Fonda del Callejón, en el edificio que antes era de mi familia; 
El Parrot Club;

• en la calle San Francisco: 
Los Galanes, de los españoles Rosario Galán y su hermano, una pareja de baile flamenco; 
La Zaragozana, en el que cenando con la actriz Miriam Colón, acercó la vela de la mesa al menú porque no podía leer bien, y por poco nos quema

• en la calle San Sebastián: 
Amadeus, que luego se mudó al área de Hato Rey;

• en la calle Recinto Sur:
Yukiyú, de Alfredo Ayala, el primer bar de sushi en San Juan; 
Tango’s, ¡tantas veces después de las funciones en el Teatro Tapia!;

• en la calle Del Cristo:  
Chef Marisoll; 
María’s, el mexicano original; 
Casa Nostra, italiano;
los restaurantes de Franco Secarelli;

detrás del Teatro Tapia: 
La Chaumiere, que era francés.

Después de mucho trabajo e investigación, este texto ha estado a punto de ser un buen artículo... pero seguro que el próximo lo será. A eso voy. ¡Salud!




Nota: Puede que algún detalle particular se haya escapado o no esté del todo correcto, pero mi intención es sólo entretener con un texto ameno y rápido, a la vez que documento un poco de la historia para que no desaparezca del todo. La mayor parte de la información la consigo de las mismas personas que la viven o la recuerdan. Te invito a que visites las excelentes bibliotecas que tenemos en la Isla, para que obtengas información a fondo de los temas que menciono limitadamente. 

Chequea la página de Facebook de La Mallorquina

Chequea la página de Facebook de Refresco de Tamarindo y dale “Like” para que leas otros interesantes artículos.

También puedes buscar a Refresco de Tamarindo
• en Instagram

• en Twitter

• en VIMEO

• en YouTube

• en Tumblr

• en Pinterest

• en Vine