domingo, 6 de octubre de 2013

¿Por qué de tamarindo en vez de otra fruta?


Quizás porque el tamarindo es como la vida. Es bien amargo y agrio, pero lo diluyes en agua con un poco de azúcar, y llega el momento en que le coges el gustito.

Nunca pensé en otra fruta. Quería un nombre refrescante y eso fue lo primero que se me ocurrió. Ahora que lo analizo, es una buena selección. Imagínate que la página se llamara “Jugo china”, “de limón”, o “de Guayaba”... no sé, no tiene el mismo sentido.

El tamarindo es más como de nuestra tierra, menos comercial, más agrio. Hubiera podido usar “Acerola” o “Grosella”, pero... pues no fue lo que pensé en el momento.

Recuerdo que cuando niño odiaba el tamarindo. En mi casa hacían refresco de ajonjolí y de tamarindo, y yo siempre tomaba de ajonjolí que era más suave. El de tamarindo era demasiado amargo.

Después de adulto, un día me ofrecieron refrescos de ajonjolí, de guanábana y de tamarindo - ¡ni me acordaba que existiera tal cosa como tamarindo! Bueno, la cosa es que terminé tomándolo, y he adquirido un nuevo gusto por esa fruta. Tal vez porque he llegado a cogerle el gustito a la vida.

viernes, 4 de octubre de 2013

Te cambio tus cuarenta por mis ochenticuatro.


Tan pronto me vio llegar, en vez de saludar abrió una bolsa de café en grano y me dijo: 
- “Huele esto: es una mezcla, de café tostado mediano que sabe a chocolate y tostado oscuro que le da el kick”. El maravilloso aroma me levantó la tapa de los sesos. 
- “Ayer fue mi cumpleaños”, continuó. 
- “¿...y todavía estás en edad de decir cuanto cumpliste?”, le pregunté. 
- “Claro, cuarenta... que se joda”. 

Encontrarme con Fabián para conversar sobre su proyecto de café artesanal fue bastante cuesta arriba. Unos días porque estaba filmando, otros trabajando en el cafetal, otros pintando un mural en Río Piedras y otros porque estaba de “niñero” con su hijo Gael en lo que Brenda, su esposa, iba a la Universidad. Claro, yo también tengo otro tanto de trabajo, así que estuvimos texteándonos como tres semanas. Un día de casualidad nos encontramos en el “Coffee Expo”, conversamos un poco y cuadramos para el próximo día.

“Conocí el arte a temprana edad pues mi papá respiraba arte”, me cuenta. “La casa estaba llena de cuadros y obras que el mismo había pintado, y de niño me regalaba libretas de dibujos en blanco y me decía que usara mi imaginación.”

¿Qué vino primero... la publicidad o la agricultura?
Fabián Rey es un reconocido publicista que ha sucumbido a su amor por la tierra y ha decidido rescatar el oficio de caficultor. Tiene una marca de café en el pueblo de Utuado, a donde viaja varias veces al mes para recoger, tostar y empacar los granos de café, que luego distribuye en distintas partes de la Isla.

Gael Fabián
“Mi mamá, Isabel Donate, me enseñó desde niño a respetar y amar la naturaleza”, explica. “Con todo y que vivíamos en un apartamento no faltaban las plantas, sembraba y les hablaba. Ella me invitó a tomar cursos de huertos caseros en en el Jardín Botánico de la UPR. Fue algo muy especial pues nos acompañó mi hijo que en aquel momento tenía solo 3 años de edad”.

Rey estudió Diseño de Publicidad en el Art Institute de Fort Lauderdale, en donde también aprendió a diseñar y decorar escenografías. Entre una cosa y otra, terminó como Director Creativo en una de las principales agencias de publicidad de Puerto Rico. Hacía prensa, radio, televisión, escenografía, fotografía, filmaciones, food-styling... de todo. De ahí pasó a una compañía productora de comerciales, igual con muchas responsabilidades, horas largas y mucho estrés. Hasta que un día dijo “¡No más!”.

Fabián decidió coger un respiro e irse a estudiar “pintura” a Florencia. Como tenía experiencia como pintor, y ya había hecho varias exposiciones, su maestro le dijo “Te puedo dar unas ideas básicas generales, pero estás muy adelantado con relación al resto de los estudiantes”. En eso quedaron, y mientras tanto, Fabián se dedicó a pintar por la ciudad. “Me sentía como Picasso, un personaje al que siempre he admirado. Pinté un mural de un conguero en el Cabiria Café de la Piazza Santo Spirito, y me pagaban con café y cervezas; pinté un canvas en un restaurante, y me pagaban con comida”.

En ese diario compartir con el café italiano, Fabián se percató de que el tostado del grano era más claro que en su isla, lo que lo hacía menos ácido y no le caía pesado al estómago. En ese momento se le ocurrió la idea de traer ese concepto a Puerto Rico: cultivar un café de buena calidad y procesarlo con un tueste de claro a mediano.

Mural en proceso -  parque pasivo frente
a la estación del tren de Río Piedras. 
Rey regresó renovado a la Isla, con la cabeza llena de ideas que inmediatamente puso en práctica, no sin falta de muchos obstáculos, pero que a la larga han servido para hacer el éxito más sabroso. Trabaja como publicista freelance, labora la tierra, le dedica un buen tiempo a su familia, hace labor comunitaria, da clases del arte de la agricultura en la escuela Dáskalos donde estudia su hijo Gael, pinta y hasta tuvo un programa de radio llamado “Shuffle” en el que compartía sus músicas favoritas.

Yo no seleccioné el pueblo de Utuado
“Pienso que el Pueblo de Utuado me selecciono a mi”, contesta. “Yo me reuní con varios caficultores y todos veían algo negativo en mi proyecto... que era una mala idea, que así no se hacia el cafe, que yo no sabia nada, que era un artista soñador. Un día le conté la idea a Ricardo Alejandro, mi hermano mayor, y él me llevo a conocer a Daniel Morales a Utuado. Tan pronto lo conocí me di cuenta de que este era el lugar, pues las vibraciones y su actitud fueron muy positivas. Lo mas que me gusto fue que Daniel, quien finalmente se convirtió en mi socio, era un muchacho joven y que tenia una familia que amaba el café. Las ocho cuerdas en que se cultiva el café son propiedad de sus padres”.

El nombre del café y el logo de su marca
La búsqueda de un nombre que fuera contundente duró más de un año, y también involucró a su hermano. Su padre, el veterano publicista argentino Ricardo Rey, quien fue maestro de diseño en la Universidad del Sagrado Corazón, sugirió que usaran el año en que se estableció el pueblo de Utuado. Según cuenta la historia, el pueblo se fundó en 1739 como consecuencia del auge que tomaron las siembras de café en esa área, en donde se referían a la cosecha como “oro negro”. 

Buscaron la escritura de la época e interpretaron los números a mano, con brocha y la “vibra” de la tinta, lo que finalmente se convirtió en el logo de la marca. ¿...y eso de “kfé” artesanal? “Es la intención de hacer la palabra café de una forma moderna y totalmente distinta”, me contesta. “Como textear”, digo yo.

Fabián y yo nos parecemos en muchas cosas: ambos hemos trabajado duro en el campo de la publicidad y hemos dicho “¡basta ya!” cuando sentimos que nos perdíamos un poco. Tenemos muchas buenas amistades en común, que poco a poco han ido surgiendo en nuestras conversaciones. Ambos hemos estudiado diseño y tenemos mente inquisitiva. Lo mejor de todo, sin embargo, es que tenemos un profundo amor por nuestra tierra, y un gusto particular por el buen café.

Aproveché que había un buen ambiente cafetalero en la “expo” para tomar la foto de cubierta para el artículo. 
- “Esa foto no me gusta. Parece que tengo una nube blanca en la barba”, protestó cuando vio la foto. 
- “Mano, lamento informarte que eso pasa cuando llegas a los cuarenta”, le contesté. 
Una señora que nos escuchó se acercó a su oído y le susurró: 
- “Te cambio tus cuarenta por mis ochenticuatro“ y le acarició la barba. 


1739-Kfé Artesanal se consigue en:
Hato Rey
- Barista Espresso Bar
Viejo San Juan
Río Piedras
- Barista Squared, Ave. Ponce de León
  https://www.facebook.com/BaristaSquared
- Madeleine Cafe Bistro - Urb. San Francisco
- Verde que te Quiero Verde, Jardín Botánico de la UPR
Gurabo
Utuado 
- Dreams Café


Visita la página del Kfé Artesanal 1739 en Facebook - https://www.facebook.com/pages/1739-kfé-Artesanal/127220267316901

Visita la página web personal de Fabián - http://fabianrey.carbonmade.com/

Visita la página Instagram de Fabián: Fabianrey



Nota de José M. Llompart:
En un momento Fabián me comentó “Nunca me habían hecho una entrevista así”. “¿Así cómo?”. “Con preguntas que en realidad quiero contestar”. “Es que estoy preguntando lo que en realidad quiero saber”.
Esta entrevista que comienza la serie “Rescatadores de lo Nuestro” me da mucha satisfacción. Tuve mucho contratiempo para realizarla, y ya tenía otras listas para publicación, pero preferí esperar para comenzar con ésta. Algo me decía que iba a ser especial.
La entrevista fue muy emotiva, en un proceso que duró cerca de tres horas. En ese tiempo compartimos anécdotas sinceradas de parte y parte, que son muy felices y/o muy infames, tanto de trabajo como del diario vivir. Por acuerdo mutuo decidimos no publicarlas.
Durante esa conversación surgieron amistades en común que son muy especiales para ambos, como mi hermano que es muy amigo de Fabián, pero que yo no lo sabía; Su padre, a quien recuerdo haber conocido brevemente cuando comencé a trabajar en publicidad hace décadas; los hermanos Federico y Agustín Alemán, dueños de Muzzarella, que igualmente son muy amigos míos, de mi hermana menor y su esposo; Nereida Williams, dueña de Spicy Caribbee, de quien atesoro su amistad; y de muchos otros que sería imposible mencionar.
Al encontrarnos, nos estrechamos la mano. Al despedirnos lo hicimos con un abrazo de amigos y hermanos.

Granito a granito habrá arena para mejores playas.


Hoy comienzo la publicación de la serie de entrevistas “Rescatadores de lo Nuestro”. En ella vas a conocer personajes que de forma anónima han dedicado su vida a preservar nuestra cultura, flora, fauna, agricultura, música, cocina, arte y folklore. Aquellos que trabajan en silencio para rescatar la esencia de nuestro pueblo. El regreso a la vida digna y noble, no para revivir el pasado, sino para aprovechar la moderna tecnología en aras de adelantar las antiguas vivencias que nos definen.

Refresco de Tamarindo comenzó como un blog personal para entretenimiento muy liviano. Esta serie responde a la reacción de los lectores, que me ha llevado a modificar el contenido a uno con un poco de conciencia social y cultural.

Una vez tuve la idea para estas entrevistas, me comuniqué con las personas que conocía personalmente y/o por referencia, para hacerles la propuesta. Para mi sorpresa, todos aceptaron de inmediato, lo que me llenó de satisfacción y empuje para comenzar. La logística no ha sido sencilla, porque son personas ocupadas y con muy poco tiempo, pero finalmente hemos logrado comenzar el ambicioso proyecto.

Empezamos con la entrevista a un exitoso publicista que ha creado un proyecto de cafetal en Utuado, y ahora maneja ambos trabajos - uno que le paga, y otro que le satisface.

En las semanas venideras hablaremos con un biólogo marino que trabaja para salvar el ciclo de vida de nuestro tinglar; un estudiante de mercadeo que dejó sus estudios para dedicarse de lleno a la cosecha de plátanos; el arquitecto a quien se le ha confiado el rescate de uno de los íconos más importantes del Viejo San Juan, con la carga histórica que eso conlleva; 
un maestro cervecero empeñado en revivir el sitial de esa industria en el país; en fin, gente que piensa que granito a granito tendremos arena para mejores playas. Gente que piensa que nuestra isla está muy mal, pero que la solución es “bregar”.

Espero que las entrevistas motiven al lector a integrarse a este movimiento, y a patrocinar a estos nobles emprendedores. Será muy fácil... tomar buen café, comer tostones, mofongo,  y darse una cerveza artesanal de vez en cuando. ¡Buen provecho, y salud!

sábado, 28 de septiembre de 2013

Voy a poner un librero frente al inodoro


Con tanto trabajo que tengo, el tiempo que le puedo dedicar a la lectura se ha reducido al que paso en el trono. Ese tiempo varía por distintas razones, entre ellas: la dieta que he tenido los días anteriores; si tengo prisa para irme al trabajo; o lo interesante que se ponga el libro de esa sesión. La idea se me ocurrió porque estoy leyendo el libro “Decirla en pedacitos” de Guillo Rebollo, y lo estoy leyendo -literalmente-  en pedacitos. 

Por suerte, “En Pedacitos” está compuesto de textos cortos de una o dos páginas, lo que lo hace conveniente para ese tipo de lectura. La realidad es que estoy bien atrasado en la lectura y tengo varios libros comenzados. No sé si seré el único, pero últimamente se me ha hecho difícil terminar un libro de un tirón. Sospecho que tiene que ver con mi estado de ánimo y el interés que tenga en ese momento en que llego a la puerta del baño. A veces estoy en las de leer poesía, otras en las de continuar una novela, y de vez en cuando quiero leer textos religiosos o de referencia política.

Tengo una biblioteca considerable, pero más es un almacén de libros leídos o que se quedan de referencia. Se me hace difícil salir de los libros que termino, y acaban en los libreros, o encima de la mesa o alguna silla. Finalmente, perdí casi todos los libros que estaban en la última tablilla de abajo durante la más reciente inundación en mi casa, cuando el Río Piedras se salió de su cauce. Esa me dolió porque los libros que estaban en esa - la tablilla más profunda, eran los libros grandes “de arte”... los más caros.

Pero a lo que vamos: los libros que leo ahora mismo parece que gravitan en estibas sobre temas similares. Los de poesía se juntan con los de poesía, los de religión con sus pares, y las nenas con las... digo, las novelas con las novelas. Veamos.

Sobre el estudio espiritual, están el Bhagavad Gita y El Libro Tibetano de la vida y de la muerte; el Libro de Ayurveda; Ecoyoga; Iluminación; Guerrero espiritual; Karma; y “The zen of social media marketing” que voy a usar en mi clase de publicidad dentro de pocas semanas. Todos los libros sobre espiritualidad oriental, budismo e hinduismo porque ando en esa onda hace mucho tiempo. 

Alguna gente prefiere leer el periódico cuando está en el baño. Personalmente creo que es muy incómodo, porque el tamaño del tabloide versus la posición en que uno se encuentra resulta inadecuada. El tamaño de un libro como tal, me parece muy apropiado, porque inclusive puedes usar el borde de la bañera como mesita auxiliar en lo que terminas los menesteres.

En la estiba de novelas, aparte de “Decirla...” está “Sospechas de la euforia”, también de Rebollo-Gil - que es poesía - pero ellos se juntan. Los Ñeta, de José Montijo; El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vázquez; The New York Trilogy, de Paul Auster; Flor de ciruelo y el viento (la novela china tropical), de Rafa Acevedo. En este grupo está la biografía de Don Pedro Albizu Campos, de Marisa Rosado - que no es novela pero se lee como una. Lo que me capturó de este libro es que al principio hace el recuento de un suceso que se dio en la barbería Salón Boricua de Barrio Obrero en el 1950 con un barbero llamado Vidal Santiago. Esa historia yo la había escuchado cuando muy niño, de parte de Tío Quique - un tío de mi papá, que a la vez era mi padrino - que nos visitaba algunas noches y que estuvo presente ese día del suceso de la barbería y nos lo contó con detalles. Leerla fue como revivir el momento en el balcón de mi casa, cuando la escuché por primera vez.

En el grupo de libros de teatro, que no podía faltar, ahora mismo hay un ejemplar de El gran circo Eucraniano, y uno de Absurdos & Co, ambos de Myrna Casas. 20 Plays of the Noh Theater, que me apasiona, y una versión ilustrada de Macbeth, mi obra favorita del bardo. Las prácticas de la carne, del amigo Félix Jiménez se coló en este grupo... pero conocí a Félix a través de mi trabajo en teatro, así que inconscientemente lo coloqué ahí. En este grupo también está la cajita del Kindle, el libro electrónico que uso a menudo, pero que no acabo de asimilar. No sé. Hay una noción romántica detrás de las páginas escritas de papel, que aún no puedo soltar.

También en la estiba de poesía hay polizones: Sofrito- The Essence of Puerto Rican Cuisine y Los Caminos del Café - pero hay quien dice que el café y la buena comida son poesía también. La Obra Poética de Juan Antonio Corretjer; La Casa de la Forma de Ché Meléndez; Los Primeros Libros Poéticos de Matos Paoli; y Biografía para encontrarme, de Benedetti. Lo que está arriba es la más reciente edición de Parhelios, la revista artesanal, que es algo que pienso releer muy pronto.

Si no fuera porque el baño crea demasiada humedad, sería el sitio perfecto para colocar un librero y tenerlos todos a la mano. A veces entro con algo que creo que quiero leer, y a mitad de lectura me aburro y quiero cambiar, pero... “too late”. La próxima vez será. Otra idea que se me ha ocurrido es colocar un inodoro en la biblioteca. La humedad no sería tanta porque no está la ducha, y así mato dos pájaros de un tiro. Tengo que cotejar, porque puede que el costo de mover la tubería sanitaria sea prohibitivo en este momento de crisis financiera. La mía. 

Mientras tanto, seguiré con estibas de libros cerca de la puerta del baño, para cuando la necesidad de leer apriete.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Al principio del pasillo

Xilografía: Don Pedro y los Pitirres - Dennis Mario, 1982.
Museo Sin Techo a Sol y Agua, calle San Sebastián
Viejo San Juan, Puerto Rico.

Al doblar la primera esquina del pasillo en el tercer piso, de frente, estaba el cuarto de alguien que parecía ser bien importante. Lo sé porque tenía dos guardias armados apostados en la puerta. Mis padres habían cuchicheado algo sobre quién era, pero yo era muy niño para estar al tanto, y ni siquiera recuerdo haber reconocido el nombre de la persona.

Como a los seis años, me entraban a escondidas al hospital Presbiteriano de Santurce a visitar a mi abuela que estaba enferma. La habían operado no sé de qué, pero sí recuerdo que estuvo en recuperación bastante tiempo. Semanas diría yo, pero en realidad mi percepción del tiempo en ese momento no era muy afinada y el recuerdo es muy vago.

Un día pasábamos por el cuarto del susodicho, justo en el momento en que la puerta se abrió y por curiosidad me paré a mirar. El paciente estaba sentado en la cama y me miró, con una mirada fija y penetrante, pero cálida a la vez, enferma. Creo que me sonrió. Era un señor negro muy delgado con melena y barba blanca. La puerta se cerró y mi madre me haló por un brazo sin percatarse de lo que había pasado. 

Pasaron décadas y hace unos años vi una foto de ese señor en ese cuarto, tomada justo desde el mismo dintel en que yo estuve parado, y me hizo revivir el momento como si fuera hoy.  Fue entonces que me percaté de quién era aquel señor que vi en el hospital, recluido y arrestado. Era del que me habían hablado en la clase de Historia de Puerto Rico.

Busqué esa foto para acompañar este texto, pero no la encuentro. Voy a poner otra que tomé de paseo una mañana por el viejo San Juan. ¡Qué cosa cabrona!

viernes, 20 de septiembre de 2013

Sobre "Decirla en pedacitos: Estrategias de cercanía"




El libro más reciente del escritor Guillermo Rebollo-Gil, “Decirla en pedacitos: Estrategias de cercanía”, 

Dalila Rodríguez Saavedra
se presentó la noche del jueves 19 de septiembre de 2013 en Libros AC en Santurce, Puerto Rico. 

La presentación estuvo a cargo de Dalila Rodríguez Saavedra, y luego el autor leyó segmentos del libro. 

El establecimiento estuvo repleto de reconocidos colegas escritores, poetas, estudiantes y amistades del autor.

Guillermo Rebollo-Gil
Hacia el final de la actividad Rebollo-Gil culminó con la lectura del emotivo texto “Ghosts thay we knew”, que cuenta sobre su reacción ante la muerte de un amigo de la infancia.

Refresco de Tamarindo felicita a Guillermo Rebollo-Gil por ese nuevo proyecto.


miércoles, 18 de septiembre de 2013

Sobre el consumo de coca


En mi casa siempre había coca para Semana Santa. Inclusive se regalaba a los vecinos como señal de amistad, entre el viernes santo y el domingo de pascua. La coca se preparaba en casa o se buscaba en el Viejo San Juan, porque allí había varios puntos en donde se vendía.


La coca mallorquina nunca faltaba para esa época, porque esa es la tradición de las Islas Baleares en España, de donde es originaria mi familia. Es la versión española de una pizza, cubierta de vegetales, embutidos, nueces y frutas - porque hay cocas dulces y cocas saladas - aunque la que se preparaba en mi casa llevaba chorizos o sobrasada y albaricoques. Esta “pizza” no lleva queso ni salsa de tomate como su hermana italiana o la “pissaladière” francesa, sino aceite de oliva o mermelada de frutas.

Rafael Nadal
Las Islas Baleares son una comunidad uniprovincial española, compuesta por las islas del archipiélago balear, que está formado por las islas Mallorca, Menorca, Cabrera, Ibiza, y Formentera con los distintos islotes que las rodean. Se encuentran situadas en el mar Mediterráneo, frente a la costa oeste de la Península Ibérica. Su capital es Palma de Mallorca, de donde viene el gentilicio “mallorquina”, y casualmente la cuna de mi familia. El tenista Rafa Nadal es uno de los mallorquines más reconocidos recientemente, por sus grandes logros en ese deporte.


Ensaimada y pan de mallorca
De esta área viene también el “pan de mallorca”, lo que hoy conocemos como una mallorca cubierta de azúcar en polvo; y la “ensaimada”, que viene a ser una mallorca mucho más grande, y que a veces está rellena con guisos, vegetales, embutidos o dulces. 


La receta de la coca mallorquina que usábamos en casa era la de mi abuela, y parte de la diversión era prepararla, aunque resultaba un poco tedioso esperar a que la levadura “subiera”. Después de estirada la masa, entonces comenzaba lo bueno: decorar los distintos redondeles con rueditas de fruta, de chorizo, y luego de pintarlo todo con mermelada, espolvorearlo todo con azúcar para que se caramelizara en el horno.

Francesc Eiximenis
De un texto del siglo catorce, del escritor franciscano catalán Francesc Eiximenis, (1330-1409), sabemos que la palabra “coca” viene del inglés “cake”. En ese texto, cuenta de una cocinera muy glotona y avara a la cual le gustaba mucho la coca y la comía continuamente con todo lo que cocinaba. Irónicamente, la mujer murió ahogada con un pedazo de la tarta.


Repostería y Restaurante La Bombonera, Viejo San Juan de Puerto Rico

Para Semana Santa, en el Viejo San Juan era costumbre conseguir las cocas de sardinas en las reposterías La Mallorca, El Siglo XX, La Bombonera y el restaurante La Mallorquina. Hoy día solamente están en funcionamiento las primeras dos, y en ambas se puede comprar la tarta. También se pueden conseguir en las reposterías españolas Kasalta, La Ceiba, La Viña y otras.

Incluyo la receta básica para la masa que conozco. Puedes sustituir la cubierta de albaricoque y chorizo por cebollas caramelizadas, pimientos morrones, sardinas en aceite de oliva, o cualquier otra combinación que se te ocurra. ¡Buen provecho!


COCA MALLORQUINA

Ingredientes para la masa:
11/2 tazas de harina de trigo
1/2 taza de agua tibia
1 cucharadita de levadura en polvo
1 pizca de sal
1 cucharada de aceite de oliva

1 cucharadita de azúcar

Procedimiento:

1. Pon la harina sobre una superficie plana o un envase, y haz un hueco en el centro como si fuera un volcán. 

2. En el hueco del centro coloca la levadura, la sal, y revuelve un poco con las manos.

3. Vierte poco a poco 1/2 taza de agua tibia y el aceite, e integra bien los ingredientes hasta formar una masa.

4. Amasa durante 5 minutos, cubre con un paño de cocina y deja reposar 1 hora hasta que duplique su tamaño. 

Ingredientes para cubrir la coca:
1 lata de albaricoques en almíbar, escurridos
1 paquete de chorizo o sobrasada en lascas
1 envase de jalea de manzana, albaricoque o melocotón
2 cucharadas de azúcar
Procedimiento para montar la coca:

1. Extiende la masa sobre un molde, estirando con los dedos. Puedes hacerlo con un rodillo, pero no es necesario.
2. Coloca los albaricoques cortados en mitades o en cuartos, alternando con lascas de chorizo o sobrasada.
3. Cubre todo con jalea de manzana, albaricoque o melocotón.
Espolvorea todo con azúcar.
4. Hornea a 375º de media hora a 45 minutos, o hasta que esté cocida, dorada y el azúcar caramelizada.

viernes, 13 de septiembre de 2013

La granola era algo que comían los “hippies”.


La primera vez que la comí fue como comer avena cruda seca, desabrida y granosa directamente de la lata de Quaker. Literalmente. Creo que de ahí sacaron la idea para la película BIG cuando Tom Hanks prueba el caviar. arrghhh!

Con el tiempo he ido adquiriendo un gusto por ello: en barritas de energía bajas en grasa antes o después de ir al gym, en el vasito de yogurt que venden en Starbuck’s, y recientemente en el “Río Bowl” que se ha hecho de moda, con puré congelado de açai. Es algo que como a menudo... hasta que un día pude ver por TV cómo se prepara, y eso me abrió un mundo de posibilidades. 

La Granola es un alimento hecho con nueces, hojuelas de avena mezclados con miel y otros ingredientes naturales. La mezcla se hornea hasta que esté crujiente. Durante el proceso de secado la mezcla se revuelve para mantener la consistencia suelta típica de los cereales que se comen en el desayuno. A veces se le añaden frutas secas, pasas, “cranberries”, “blueberries” además de agregarse trozos de otras frutas como el guineo o las fresas.

 Este mezcla es muy nutritiva, sobre todo para el deportista, ya que tiene gran cantidad de calorias, que proporcionan energía, además en la dieta de “fisicultura” suele utilizarse porque ayuda a la misma. La granola es un alimento poco pesado, altamente energético, provee fibra, y es fácil de almacenar. Yo siempre tengo una bolsita “zip” en mi carro al lado de la palanca de cambios, y cuando el hambre aprieta agarro un puñado, que me aguanta por un rato en lo que llego a mi destino.

El granola hecho en casa te asegura que no tiene aditivos químicos, endulzantes ni aceites hidrogenados, como parecen contener las versiones comerciales. De nuevo, en tu cocina controlas los ingredientes, y lo haces a tu gusto.

El concepto de la granola es: mojar los granos de avena con un líquido que les incorpore sabor, y luego evaporarles el agua para que quede seco y sabroso. Punto. He hecho granola con jugo de guayaba, y hasta con jugo de manzana con un poco de canela para que sepa a “apple pie”. Es divertido buscar alternativas. Una vez tienes la avena con sabor, le agregas los demás ingredientes secos que te gustan... lo envasas por porciones en bolsitas plásticas “zip” o de papel, y te dura por semanas.

En algunas partes de Europa la granola se conoce como muesli, y su historia data de los años 1700. Después de muchos años, el nombre “granola volvió a aparecer en los años '60, y los frutos y las nueces fueron añadidos para convertir este comestible en una comida sana popular en el movimiento “hippie”, e hizo una importante aparición en el festival Woodstock de 1969.

Aquí te incluyo una receta básica, y varias ideas de alternativas para incorporarle. ¡Invéntatelas!

GRANOLA
Ingredientes básicos:
1/3 Taza - Maple Sirup (o uno bueno de Pancakes)
2/3 Taza - Azúcar Negra
½ Taza - Jugo de fruta (Cranberries, guayaba, etc.)
1 ½ cdta - Canela en polvo
2 Tazas - Avena “Old Fashioned”
1 cucharada - Aceite para el molde

Ingredientes opcionales:
¼ taza - Semillas de calabaza
¼ taza - Semillas de girasol
½ Taza - Almendras tostadas en lascas
1 Taza - Arándanos secos (Cranberries)
1 Taza - Cerezas secos (Cherries)
1 Taza - Moras secas (Blueberries)
¼ Taza - Coco rallado

Metódo de preparación:
1. Pre-calienta el horno a 325* F.
2. Engrasa una bandeja con aceite y deja a un lado.
3. En una cacerola pequeña, mezcla el “Maple Sirup”, azúcar negra, el jugo y la canela.
4. Cocina a fuego mediano y mueve constantemente hasta que se disuelva el azúcar.
5. En un envase, une la avena, la mezcla de “Maple Sirop”, e incorpora las nueces hasta que estén cubiertos.
6. Esparce en la bandeja engrasada y horna por 20 minutos.
7. Remueve la bandeja del horno y añade las frutas secas.
8. Hornee por 10 minutos más o hasta que tengan un color bronceado.
9. Enfría antes de servir.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Cortísimo cuento desde la India


Mi amigo abrió el cajón de la mesita de noche de su mujer y sacó un paquetito envuelto en un papel marrón.

"Éste", dijo, "no es un simple paquete. Es ropa interior". Abrió el papel y observó la preciosa seda del conjunto.
“Lo compró la primera vez que fuimos a New York, hace 8 ó 9 años... Nunca lo usó. Lo guardaba para una ocasión especial. Bien. Creo que ésta es la ocasión adecuada".
Se acercó a la cama y puso el conjunto al lado de la ropa que llevaría a la funeraria: su mujer acababa de morir.
Se giró hacia mí y me dijo: “nunca guardes nada para una ocasión especial, cada día que vives es una ocasión especial”.

Todavía pienso cómo me han cambiado la vida estas palabras.
• Ahora leo más y limpio menos, me siento en la terraza... y admiro el panorama sin prestar atención a los yerbajos del jardín.
• Paso más tiempo con mi familia y mis amigos, y menos trabajando.
• He entendido que la vida es un conjunto de experiencias para gozar, no para sobrevivir.
• No guardo nada. Uso los mejores vasos todos los días.
• Me pongo el traje nuevo para ir al supermercado si me da la gana.
• Ya no guardo mi mejor colonia para fiestas especiales, la uso todas las veces que me apetece.
• Las frases “Un día..” y “uno de estos días...” han desaparecido de mi vocabulario.
• Si merece la pena hacerlo ahora..... ¿por qué esperar?

No sé lo que habría hecho la mujer de mi amigo, si hubiese sabido que no estaría aquí mañana. Creo que habría llamado a sus familiares y sus amigos más íntimos; a lo mejor habría llamado a viejos amigos para disculparse por viejas peleas.... Me gusta pensar que habría ido a un restaurante chino... Su preferido.

Son estas pequeñas cosas no hechas las que me molestarían si supiera que tengo las horas contadas:
• Molesto porque dejaría de ver a los amigos que vería “uno de estos días”....
• Molesto por no escribir esas cartas que quería escribir “algún día”......
• Molesto y triste porque no dije a mis hermanos y a mis familiares cuánto les quiero.....

Ahora intento no guardar nada que añadiría risa y alegría a nuestras vidas.... Cada día me digo a mi mismo que éste es un día especial. Cada día, cada hora, cada minuto es especial.....

miércoles, 11 de septiembre de 2013

¿Por qué gritamos?


Un santo hindú que fue al río Ganges a bañarse, se encontró a una familia peleando a gritos en la ribera. El santo le preguntó a sus discípulos: “¿Por qué la gente se grita de rabia los unos a los otros?”

Uno de los discípulos le contestó “Gritamos porque perdemos la calma”.

“Pero ¿por qué gritar si la otra persona está a tu lado? Puedes muy bien decirle lo que quieres de manera tranquila.” Los demás discípulos comentaron algunas otras razones, pero el santo no estaba satisfecho con ellas.

Finalmente el santo les explicó: 
“Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se distancian mucho. Para cubrir esa distancia, tienen que gritar para poder escucharse. Mientras más se enojan, más tienen que gritar para alcanzar esa gran distancia.”

“¿Y qué pasa cuando dos personas se enamoran? No se gritan, sino que se hablan suavemente, se susurran y se acercan más. Finalmente ni siquiera tienen que susurrar, porque con una mirada les basta. Así es cuando dos personas se aman.”

Miró a sus discípulos y terminó diciendo:
“Cuando discutan, no permitan que sus corazones se distancien. No digan palabras que los alejen de cada cual, o llegará el día en que la distancia sea tan grande que no encuentren el camino para regresar.