domingo, 19 de julio de 2020

El queso en tiempos de cuarentena

Una mañana de prep en el restaurante, el chef me dijo que no había queso ricotta para terminar un proyecto que estaba haciendo. Luego de que entré en pánico por lo complicado de salir a buscarlo con prisa en ese momento, el chef me dijo “no te preocupes, que yo lo hago ahora”. 
- “¿Cómo que vas a hacerlo?”, le pregunté. 
- “Antes hacíamos el ricotta en el restaurante, sólo que un día se empezó a comprar para adelantar un poco el trabajo, pero no es difícil”. Sacó unos galones de leche, sal, vinagre y en unos minutos ya estaba hecho el queso para usarlo en el plato.

Desde entonces he preferido hacerlo en casa en vez de comprarlo, porque tiene mejor sabor, es fresco, y puedo controlar la cantidad de sal que lleva - que de hecho, le echo más de la que trae el queso comercial, y queda mucho más gustoso. Puedes no echarle sal, pero sería como comer un huevo sin sal, o para mi - tofú.

Muchas recetas usan limón en vez de vinagre para cortar la leche, sin embargo el vinagre se desecha en el suero y el queso no se queda con sabor vinagroso. Me parece que al usar limón sí se queda un ligero sabor cítrico en el queso, que no es malo, pero prefiero el sabor neutral si es para alguna comida salada. De ésto hablamos más adelante. En la tarta que hice para este texto hubiera preferido tener ese suave sabor adicional a limón.

Pues resulta que mirando vídeos de cocina hace unos días, me topé con un pastel argentino de queso ricotta, que me pareció muy sencillo y sabroso. Ya me conoces, y lo de sencillo lo compliqué haciendo el queso from scratch. Seguramente quedo mil veces mejor que el del vídeo.

El queso ricotta
Primero que nada, el ricotta se hace tradicionalmente del suero que queda una vez se hace queso regular, que ya ha eliminado gran parte de la grasa. El suero se recalienta - y de ahí viene su nombre re-cocido en italiano - se corta con ácido y los grumos de proteína coagulados que quedan se drenan y empacan como queso ricotta. El suero se puede usar para sustituir el agua en panes y otros productos, porque de por sí es un líquido muy nutritivo.

Quién es quién...
Cottage cheese. Foto suministrada. D.R.
A primera vista, el ricotta y el Cottage Cheese parecen ser el mismo producto, pero no lo son. El segundo se hace utilizando una cuajada de bacterias “rennet” y no de ácido, aunque el proceso que prosigue es básicamente el mismo: separar los sólidos coagulados del suero. Si vas a cocinar con ellos, ten en cuenta que el queso ricotta no se derrite con el calor, y el cottage cheese sí.

Requesón Argentino. Foto suministrada. D.R.
Para nosotros los de habla hispana, la diferencia entre los dos quesos es confusa, porque a ambos se les llama requesón en castellano. Esta confusión común genera situaciones muy difíciles en los restaurantes, porque el comensal espera un queso suave y grumoso, y le llega uno compacto y granoso. Algunos países suramericanos, como Argentina, sí hacen la distinción y le llaman ricota al ricotta, con una sóla ‘t’, y requesón al cottage.

...y que ha pasado antes
Mercado antiguo. Imagen suministrada. D.R.
Pero para la era de bronce, dos milenios antes de Cristo, todo el queso se cuajaba con ácido, y no es hasta mil años más tarde que se comienza con el uso de bacterias, que produce un queso más duradero. En ese momento empieza a hacerse el ricotta con el suero que sobra, pero sólo para consumo de los granjeros que lo hacían, porque se daña muy rápido y no permitía transportarlo largas distancias para venderlo en los mercados.

No salí a ordeñar una vaca
Para mi queso usé leche regular de vaca. Compré dos galones de leche fresca en el colmado, y con eso hago el queso. Este proyecto ya lo he hecho con leche evaporada, pero el queso final sabe a leche evaporada y no me gustó. 

He visto latas de leche de cabra en el colmado y estaba muy tentado a experimentar con esa a ver cómo sale. Sigue leyendo, que más abajo te explico que finalmente lo hice y cómo salió. Una lástima que no tengo una cueva para añejarlo, porque esto de hacer quesos me está gustando.

Parecido al yogurt
Yogurt comercial. Foto suministrada. D.R.
Como nota al calce, cuando hago yogurt en casa uso leche en polvo por dos razones: que la leche fresca tiene antibióticos que matan la bacteria del yogurt; y que puedo controlar el amargo - si uso leche desgrasada sabe muy agrio, si uso leche con grasa queda muy dulce... esto se resuelve usando mitad y mitad, o la leche que ya viene con la mitad de grasa. También puedes jugar con las proporciones hasta llegar al punto agri-dulce que te convenza. En otro momento hacemos yogurt, que también es muy fácil, y te doy los detalles de cómo hacer el regular y el griego.

Pues vamo’ a hacerlo
Calienta los dos galones de leche hasta que esté a punto de hervir. Si hierve un poco no pasa nada. Bajas el fuego y ya. Este es el momento para echar la sal. Suficiente para que tenga gusto, recordando que el sólido se va a compactar y la proporción de sal va a aumentar. Una cucharada por galón me funciona bien.

Añade el vinagre. Yo uso una taza de vinagre blanco, pero igual la cantidad no es fija y el exceso que eches se va a ir en el suero de todos modos. Deja la mezcla reposar, y en unos minutos vas a ver cómo la leche va cortando y separando lo sólido. Si vas a usar zumo de limón, debe ser mínimo media taza e ir cotejando si debes echar más, porque no es tan agresivo como el vinagre.

Prepara un colador con una tela tupida que sirva de filtro. Yo uso una servilleta de hilo para sustituir el cheesecloth tradicional, porque me parece que los huecos son más reducidos. El colador de cocina que uso tiene patitas o pedestal porque debe soportar bastante peso. No puede ser uno de mano.

Echa poco a poco los grumos y el suero en el colador para que filtre todo el líquido. Si quieres guardar el suero, coloca el colador encima de una olla grande. Si lo vas a desechar, con poner el colador en el mismo fregadero será suficiente. Deja reposar para que drene lo más posible antes del próximo paso.

Cuando deje de echar líquido, recoge las esquinas de la servilleta con cuidado y comienza a exprimir el queso. Aún va a echar bastante líquido caliente. Cuando ya le he sacado el más líquido posible, le ato una cuerda y lo cuelgo al aire en el patio, sobre una superficie impermeable, porque gotea por varias horas.

Una vez seco al tacto, sácalo de la tela y lo puedes guardar en la nevera en un envase cerrado. Todas las recetas que he leído dicen que dura un par de semanas porque el ricotta es un queso muy perecedero. El que hice estuvo algunas seis semanas y lejos de dañarse me parece que mejoró, más compacto y con sabor más complejo. 


Cueva de Quesos Cabrales. Foto suministrada. D.R.
Seguramente su conservación surge de la sal que le añadí, que es un conservante natural. De ahí el comentario anterior sobre tener una cueva para añejar el queso que haga de leche de cabra, pero más abajo, después de la receta, te cuento ese otro proyecto.

El Sous-Chef Chocolate
supervisa la operación.
Si no llego a guardarlo para la tarta, probablemente lo hubiera comido tal cual como un queso del país corriente. Créeme, estaba muy rico. A mi perro Chocolate, que le encanta el queso, le gustó mucho. Él me ayudó desde el principio en todo el proyecto... como siempre.



La tarta de Ricotta
Tarta de Ricotta. Foto suministrada. D.R.
He comido ricotta pie en dos locales en San Juan: Fleria, el restaurante griego de la calle Loíza en Santurce, y en el español El Chotis en Ávila, de la calle O’neill en Hato Rey. Ambos postres son muy ricos - un pie muy fino con un relleno modesto de queso. En los dos restaurantes, sin embargo, hay postres que me llaman más la atención: el yogurt con salsa de rosas del primero, y el flan de queso manchego del segundo.

La tarta que hice más bien es un cheesecake con una base, que un pie. Quedó bastante grueso a diferencia de los otros que he comido. Pensaría que salió relleno de más, pero en realidad usé mucho menos queso del que pedía la receta original, dado que lo que tenía la cantidad fija de queso que rindieron los dos galones de leche. También reduje los demás ingredientes. Whatever


Aquí dejo la receta por si quieres probarla. Igual puedes hacerla con ricotta comercial y ahorrarte el hacerlo, pero te vas a perder la experiencia, que para mi vale un millón.


La receta de la Tarta de Ricotta
Ingredientes:
16 onzas de queso ricotta
3/4 taza de crema nata (heavy cream)
3/4 taza de azúcar moreno
2 huevos
1 cucharadita de extracto de vainilla
1 molde comercial con galleta Graham Cracker molida

Procedimiento:
Pre-calienta el horno a 325º. En un procesador de alimentos mezcla el queso, la crema, el azúcar, los huevos y la vainilla hasta que esté homogéneo, cremoso y aereado.

Vierte en el molde preparado y hornea por 50 minutos. Deja enfriar.



El queso de leche de cabra
Pues finalmente regresé al colmado a por la leche de cabra para ver qué sale si sigo el mismo proceso de la leche regular de vaca. Hice exactamente lo mismo, y noté que la leche espesó pero no cortaba igual. Bien detenidamente me percaté que sí había cortado pero el grumo era bien pequeño y no se distinguía a simple vista.

Decidí continuar el proceso y tan pronto eché la mezcla en el colador comenzó a filtrar más rápido que la leche regular. En cuestión de minutos ya había desaguado y la masa estaba bastante granosa.


Veamos
Queso griego de cabra en hoja de parra.
Foto suministrada. D.R.
Este queso se conoce comúnmente como Chèvre, que significa cabra en francés. Se fabrica con diferentes texturas y sabores que van desde granoso a cremoso, de joven a maduro, de suave a potente; cubierto de ceniza, de hierbas y hasta con hojas de parra. 

Su sabor particular se lo imparte el ácido cáprico - que viene de la palabra capra en latín, y que también... adivina...  significa cabra - un ácido que promueve la flora intestinal en los humanos. Por el bajo contenido en lactosa, los quesos de cabra y de oveja son una excelente alternativa para las personas con intolerancia a esa enzima.

Allá por lo que ahora es Iraq
Sumerios y sus rebaños.
Foto suministrada. D.R.
La producción de leche de cabra y su queso se remonta al Quinto milenio, cuando los rebaños de cabras se criaban en las orillas del río Éufrates en Mesopotamia. Por el reducido tamaño de las cabras, eran fáciles de pastorear, aparte de ser un buen suplido de comida, portátil... o sea, que podías ordeñarla y podías comerla también. Como llevar una lonchera.

Polifemo. Imagen suministrada. D.R.
El queso de cabra aparece por primera vez en la mitología griega en La Odisea, el libro épico de Homero. En ella encontramos que Polifemo ha llenado moldes de cáñamo con queso de cabras, supongo que para untárselo a los humanos que se come, porque en esa primera escena se come a dos de los marineros de Odiseo. Polifemo, que es hijo de Poseidón y la ninfa Tusa, es un cíclope gigante con un sólo ojo en medio de la frente y orejas puntiagudas. Cuando llega a la cueva en donde vive, se encuentra a los marinos cogiendo sus provisiones, los encierra con una piedra gigante y los invita “a comer”.

Ptames. Imagen suministrada.
D.R.
También hay evidencia de la manufactura de queso en los dibujos de las tumbas egípcias. Hace poco se encontró dos ánforas de alabastro llenas de queso en la tumba en Saqqara de Ptames, el alcalde de Menfis. 



Queso en la tumba de Ptames en Saqqara.
Foto suministrada. D.R.
Está claro que el queso, ya convertido en piedra, es el residuo de queso más antiguo que se conoce, y tiene sobre 3,200 años. Los científicos de las Universidades del Cairo y de Catania, determinaron que el queso está hecho de una mezcla de leche de vacas y de cabra, y que estuvo contaminado con la bacteria que produce la brucelosis, una enfermedad producida por comer lácteos sin pasteurizar. A lo mejor Ptames murió de eso.

Columella. Imagen suministrada. D.R.
Para la época del Imperio Romano, el hacer queso ya era un arte establecido. En el libro sobre agricultura De re rustica, (Sobre temas rurales, del 65 D.C.) Lucio Columella escribe detalles del proceso de hacer queso, e incluye la coagulación con bacterias, el prensado de los grumos, salado y añejamiento. 

Hojas de higo. Foto suministrada. D.R.
Aparte de la enzima rennet del estómago de varios animales, explica el uso de la resina del árbol de higos como coagulante. Toma 20 hojas con tallo y después de hacerle una incisión las hierve hasta que el agua se pone opaca, y usa ese líquido para cortar el queso. Estuve leyendo que todavía se usa ese sistema vegetariano de cortar leche.

Plinio el Viejo
Imagen suministrada. D.R.
Más adelante, en su Historia Natural, el autor Plinio el Viejo dedica dos capítulos a la diversidad de quesos que se encuentran en el Imperio Romano, cuáles son los mejores y dónde se consiguen.


Siempre hay un truco, y éste tiene dos
Termómetro Digital de Cocina. Foto suministrada. D.R.
Buscando información un poco más adelante encontré que el queso de cabra tiene dos trucos: La leche hay que calentarla bieeen despacio hasta que llegue a 180º para que el grumo sea más grande; y hay que echarle ambos, zumo de limón primero y vinagre después. Para la próxima seguiré estas instrucciones.

Bizcocho gamberro del Chef Carlos Maldonado.
Muchos de nosotros hicimos confecciones caseras durante el confinamiento, que concedió un respiro a nuestro ajetreado tiempo. Hicimos pan, licores, quesos; aparte de limpieza general y profunda. Muchos coincidimos en que la conveniencia de los productos pre-hechos también limita la maravillosa experiencia de hacer cosas en casa: ablandar granos, hacer una tarta de frutas, una mermelada rápida, y como en este texto, un queso fresco al momento. Yo le saqué mucho provecho... pero ahora lo que necesito es el tiempo para escribir todo lo que documenté y compartirlo con los lectores de Refresco de Tamarindo.


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jueves, 18 de junio de 2020

Brasil: Feijão e arroz como se fosse um príncipe

Cuando el avión que me traería de regreso despegó del aeropuerto Galeão de Río de Janeiro, recordé el cartel de la aerolínea Varig que decía:    
“Cuando vuelvas del Brasil, serás capaz de cerrar los ojos y ver la cintilante y glamurosa playa de Río, o presenciar al mundo tornarse verde alrededor del Amazonas color café. Verás los pueblitos del ayer cubiertos de tejas y lo que será el mañana, en el Brasilia de hoy. En los momentos de silencio oirás la cacofonía de los mercados en Bahía, o la sinfonía sin final que toca la naturaleza en las cascadas del Iguazú.”

Entonces cerré los ojos y como por arte de mágia comencé de nuevo a ver los sitios en donde había estado, a ver la gente y a oir la música y voces conocidas.  El anuncio no mentía.  Era la magia del Brasil.

Más que samba
Playa de Copacabana,
Río de Janeiro.
Foto suministrada. D.R.
Brasil tiene mucho que ofrecer al visitante.  Definitivamente mucho más que el carnaval y las playas de Copacabana e Ipanema.  Es una amalgama de tantas cosas que aunque están en nuestro lado del mundo son distintas a nosotros “los de habla hispana”. 

Pedro Álvarez Cabral.
Foto suministrada. D.R.
Brasil fue descubierto en 1500 por Pedro Alvarez Cabral, un portugués que lo tomó como posesión de su país.  Luego en el 1808, cuando el Rey Juan IV de Portugal huye durante la invasión Napoleónica, se refugia en Brasil hasta el 1821 en que regresa a su país y deja encargado a su hijo Don Pedro. Un año después, Don Pedro se proclama Emperador Pedro I y se independiza de Portugal. 

Don Pedro II.
Foto suministrada. D.R.
En el 1931, su hijo Don Pedro II asciende al trono. En el 1889 luego de una revolución, Brasil se convierte en república, y para el 1930 en una dictadura del Presidente Getúlio Vargas hasta el 1954, en que éste último se quita la vida.

El Emperador
Teatro Municipal Río de Janeiro.
Foto: theatromunicipal.rj.gov.br
Pero volvamos atrás.  El imperio dejó un gran legado a éste país.  Don Pedro II estableció varias ciudades entre las cuales se encuentran Petrópolis, en su nombre, y Teresópolis, en nombre de su esposa Teresa. El emperador comisionó muchos de los edificios más importantes de Río de Janeiro, y aunque la mayoría de éstos hoy día son museos, retienen el estilo imperial tan imponente que convierten a Río de Janeiro en una gran ciudad.  

Hotel Quintandinha, Petrópolis. Foto suministrada. D.R.
Uno de los más impresionantes era un palacio veraniego en Petrópolis llamado Quintandinha, o pequeña quinta, que hoy día es un gran hotel. De pequeño no tiene nada, y es un destino no sólo para el que va de estadía a las facilidades del hotel, sino a los que van a pasar un rato, almorzar en sus restaurantes, o simplemente a admirar el lugar.

Palacio de Cristal, Petrópolis. Foto suministrada. D.R.
En esta ciudad está el Castillo Real que era su residencia y hoy es un museo que contiene las joyas de la corona; una Catedral estilo gótico con sus sepulcros; y el Palacio de Cristal en donde se celebraban fastuosas recepciones. 

La Cremerie, Petrópolis. Foto suministrada. D.R.
En Petrópolis también se puede visitar La Cremerie, un parque infantil que simula un pueblito de muñecas a tamaño real, y la casa/museo La Encantada en la Calle Encanto, del aviador Alberto Santos Dumont... sí, el del reloj Cartier.

Mesa do Imperador, Río de Janeiro. Foto suministrada. D.R.
Como nota gastronómica en tiempos de Don Pedro II, la Mesa do Imperador es una terraza en la montaña del Cristo de Corcovado, con una vista maravillosa hacia la ciudad. Aparentemente para Don Pedro era muy importante almorzar con un paisaje hermoso de fondo. Ciertamente sería muy cool comer ahí. ¡Que le aproveche!

El Río de Enero
Cristo Redentor del Corcovado, Río de Janeiro.
Foto suministrada. D.R.
Río de Janeiro, la ciudad más importante de Brasil –que fue la ciudad capital hasta el 1960– ofrece al visitante desde la vista del Cristo de Corcovado, que en una noche oscura parece flotar en los cielos, 
Largo do Boticario, Río de Janeiro. Foto suministrada. D.R.
hasta un  romántico rinconcito llamado el Largo del Boticario, un pequeño redondel con cuatro de los edificios coloniales más hermosos de la ciudad y donde se puede tomar un cafezinho - un pocillo de café negro - en los aires del siglo pasado. 
Uno de los edificios es un museo del ambiente de su época, y hasta tiene una tienda de regalos en donde puedes comprar reproducciones de algunas de las antigüedades que has visto en la residencia.

Nueva Catedral de Río de Janeiro.
Foto suministrada. D.R.
Para el carioca, la vida parece ser para una eterna lucha por conquistar los elementos. Basta con echar una mirada a la catedral contemporánea, construída en forma de cono. En ese lugar se erguía una colina de forma similar y ellos se empeñaron en sustituirla para utilizar el espacio sin dañar la silueta del centro de la ciudad. La tierra que sacaron de esa montaña se usó como relleno para extender hacia el mar la playa de Copacabana, el espacio que ocupa una cuadra de hoteles y las avenidas que forman el malecón. Testarudos, ¿no?

El clima al revés
Foto suministrada. D.R.
Es importante saber que como Brasil está situado en el hemisferio sur del planeta, las épocas varían.  Cuando para nosotros en el norte es invierno, en el sur es verano, y las playas están rebosantes de bañistas a su vez rebosantes en sus bikinis... y monokinis.  Por el contrario, en Agosto ellos andan arropados hasta el cuello, sobre todo en los estados muy al sur.

La profecía de San Juan Bosco
San Juan Bosco. Foto suministrada. D.R.
Cuenta San Juan Bosco en sus Memorias Biográficas, que mientras dormía en la noche del 30 de Agosto de 1883 en su casa en Italia, fue “arrebatado por los ángeles” y llevado a viajar.  “Entre los paralelos 15º y 20º, había un lecho muy largo y extenso, que partía del punto en donde se formaba un lago”, escribe.  Entonces una voz le dijo: “Cuando excaven las minas escondidas en el medio de estos montes, aparecerá aquí una gran civilización, una tierra prometida en la que correrá leche y miel.  Será de una riqueza inconcebible.  Y estas cosas acontecerán en la tercera generación”.

Juscelino Kubitscheck. Foto suministrada.
D.R.
“Cuando leí esas palabras me emocioné”. escribe Juscelino Kubitscheck, ex-Presidente de Brasil en su libro Por Qué Construí Brasília.  “No existía una tierra prometida entre los paralelos 15º y 20º, pero ese era justamente el lugar en que construíamos a la ciudad de Brasília”.  Se dice que la visión de San Juan Bosco fue un anticipo profético sobre lo que iba a ocurrir en el Planalto Central de Brasil en el 1956.

Brasília
Catedral de Brasília. Foto suministrada. D.R.
Luego de un arduo trabajo y sobrepasando mil obstáculos la ciudad capital del país dejó de ser en Río de Janeiro para trasladarse a la recién construida Brasília el 21 de Abril de 1960.  Esta nueva ciudad, situada en lo que era un desierto, se convirtió en el sueño de muchos planificadores y arquitectos.  

Plano original de Brasília por Lucio Costa. Foto suministrada. D.R.
Su plano piloto, diseñado por Lúcio Costa, asemeja la forma de un avión, en cuyas alas se establecen las areas de vivienda y en la cabina se sitúan los edifícios de gobierno y la Plaza de los Tres Poderes, 
Palacio del Congreso, Brasília. Foto suministrada. D.R.
un gran espacio triangular con los edificios del Congreso, la Corte Suprema y la Casa Presidencial o Palacio de la Alborada.  La mayoría de estos edifícios fueron diseñados por el arquitecto Brasileño Oscar Niemeyer.

Ministerio de Justiça, Brasília. Foto suministrada. D.R.
Lejos de ser la tierra prometida, Brasília se ha convertido en la ciudad con el porciento más alto de divorcios en la nación.  Esto se debe a que muchos empleados de gobierno y congresistas retienen sus residencias en Río de Janeiro y viajan sólo los fines de semana a visitar a sus esposas. Las familias que sí se han mudado a la ciudad, encuentran que sólo funciona de día para los que trabajan, pero es muerta y sin vida durante la noche y los fines de semana.  Para ellos es lo que siempre fue: un desierto en el centro del país.

Palacio da Alvorada, Brasília. Foto suministrada. D.R.
Las líneas aéreas locales mantienen vuelos tipo “machina” shuttle de ida y vuelta durante todo el día, a precios relativamente económicos. Brasilia, aunque grandiosa, es una ciudad pequeña. Es posible volar a ella por la mañana, visitar todos los puntos y edificios importantes, almorzar y regresar temprano en la tarde. Ya para eso de las tres de la tarde, el intenso sol en la plaza del Palacio da Alvorada es bastante incómodo... bueno, como si estuvieras en el desierto del Planalto Central. 

Foto suministrada. D.R.
Como nota irónica, el “chicken or lasagna” de un vuelo regular, en en los viajes de ponte aéreo Río-Brasilia son de primera clase: filete mignon, champagne, vinos y cordiales. Claro, es que los principales usuarios de estos viajes son políticos, congresistas y ejecutivos de gobierno.

Palacio Itamaratí de Relaciones Exteriores, Brasília.
 Foto suministrada. D.R.
...y como nota curiosa, las paredes de muchos de los edificios de Brasilia están construidos con un riel de agua corriente en vez de zócalo - en donde el muro une con el piso - para mantener la humedad de la mampostería. Esta fue una solución de diseño a la que se llegó luego de que el empañetado, las losas y los azulejos de las construcciones originales, sencillamente se deshacían por el calor, y la razón de por qué la mayoría de los edificios incluyen al agua en su diseño.

Si te gusta el futebol
Estadios Maracanã y Maracanãzinho, Río de Janeiro. Foto suministrada. D.R.
El estadio Maracanã sienta 150,000 personas y usualmente se llena. La oportunidad de ver un partido allí es única, y muchos turistas van sólo por el ambiente que se genera. Te advierto que no es el momento para andar con cámaras ni look de turista, porque puede ser complicado. Créeme que estar un domingo en el partido final de la Copa Guanabara entre el Vasco de Gama y el Flamengo es toda una experiencia. Sólo llegaron 135,000 porque se esperaba algún tipo de situación por los fanáticos, pero no pasó nada, aparte de fuegos artificiales y algarabía hasta la madrugada. Ganó el Vasco de Gama por un gol.
Al lado del Maracanã está el estadio Maracanãzinho, su versión más reducida para juegos menos importantes.

Pero la comida... Feijoada, Farofa e caipirinha
Feijoada. Foto suministrada. D.R.
La comida oficial de los Brasileños es la Feijoada, un guiso de habichuelas negras con pedazos salados de cerdo, longaniza linguiça y otros embutidos, que se sirve con arroz y gajos de naranja para cortar un poco la grasa según vas comiendo. Sobre la feijoada se echa la farofa, que es harina de yuca sofrita con pedazos de tocino, al estilo de las gachas o las migas en España.

en la Churrascaría corrida. Foto suministrada. D.R.
Aparte de la Feijoada, en Brasil se come mucha carne.  Existen varios tipos de churrascarías, como la corrida, en la cual los mozos se pasean por todo el restaurante con espadas o sables largos llamados espetos, en los cuales están “espetadas” las postas enteras de carne, pollos, y filetes acabados de sacar de la parrilla. El comensal los llama a la mesa y escoge de entre la variedad del espeto. Ya en otros países tenemos versiones de una que otra cadena de churrascarías corridas procedentes de Brasil.

"Faca" o cuchillo con su vaqueta.
Es muy común que el comensal lleve al restaurante o a cualquier cena su propia faca, un cuchillo de carne. Usualmente es una pieza fabricada por las compañías locales de cubiertos -por ejemplo la fábrica Mundial- con mangos que van desde madera hasta huesos o piedra, y con una vaqueta en cuero para transportarla con seguridad. 


"O-hashi" o palitos japoneses para comer,
 y sus empaques.
Esto me recuerda los o-hashi, los palitos japoneses que mucha gente lleva consigo para comer, y que vienen en versiones de maderas finísimas o metales y con su propia bolsita de seda o una cajita de madera para cargar. Vienen hasta palillos para pinchar en metal.

Foto suministrada. D.R.
Según el área geográfica de Brasil, la costumbre de comida cambia.  Por ejemplo, en Río el filete se corta en ruedas mignon como en América del Norte mientras que en la ciudad de São Paolo se corta a lo largo y se le llama “al estilo paulista”. En una cena en la bellísima residencia del doctor Céntola en Gávea, la falda de la montaña del Corcovado, la carne nos la sirvieron cortada en perfectos cubos de 4 pulgadas (10cm).

Gracias a la gran inmigración de muchos países, la cocina étnica es muy prolífera, en especial la italiana y la japonesa; y la alemana en el área sur en donde el clima se asemeja al los países nórdicos.

...y el aguardiente, la caña, el pitorro o la cachaça
Cachaça en producción.
Foto suministrada. D.R.
No se puede quedar atrás el alcohol. Como en cualquier parte del mundo, se fabrica el aguardiente casero o la cachaça, aunque en Brasil es legal producirlo.

Mortero tradicional para "caipirinha". 
Una de los tragos alcohólicos más comunes es la Caipirinha, y hasta existe un vaso particular de madera en forma de pilón para prepararla.  Es muy sencilla de hacer aunque bastante fuerte. 
Toma un limón partido en cuartos y májalo en el mortero con una cucharada de azúcar negra.  Añade hielo, una medida de cachaça o ron, y ya está.  Lo tomas en el mismo mortero.

Guaraná.
Foto suministrada. D.R.
Para los no-alcohólicos existe el guaraná, un refresco hecho de una fruta del mismo nombre, oriunda del país.  Es muy rico, su sabor es una mezcla entre una cola y un ginger ale, pero con más cafeína.  Claro, el guaraná viene también con alcohol, y se le llama guaraná champagne.

Tomar café en el siglo pasado
Confeitaría Colombo, Río de Janeiro.
Foto suministrada. D.R.
En el centro viejo de Río de Janeiro, como en otras ciudades antiguas, se puede visitar bellísimos cafés, restaurantes y reposterías con ambiente de siglos pasados. Muchos de ellos aún funcionan normalmente, y es cuestión de pedir un café y alguna confección y sentarse a disfrutar del lugar. Entre los más concurridos están las Confeitarias Colombo y Manon Ouvidor.

Sobre el título: como se fosse um príncipe
Portada de Grabación: Chico Buarque.
Foto suministrada. D.R.
La frase es parte de la potente canción Construção de mi cantautor brasileño favorito, Chico Buarque de Holanda, que describe un trágico día en la vida de un albañil. El personaje ama, bebe cachaça y come feijão con arroz como si fuese un príncipe, y va al trabajo en donde finalmente pierde la vida. La integro al artículo como un ejemplo de la inclusión de la comida y la bebida en la música brasileira. Al fondo del artículo está la traducción de la letra completa por si la quieres conocer. Observa cómo el autor repite la historia cambiando la última palabra de cada línea, para dar otro sentido. ¡Brutal!

Una tarta de Banana
Esta tarta de banana la aprendió a hacer mi abuela durante los años que vivió en Río de Janeiro, y regresó con esa receta. La confección no lleva base y se sirve estilo “cucharón”. Yo le añadí una base para hacerla más estable, pero siéntete en libertad de omitirla. Si te fijas, con dos bananas, tres huevos y azúcar, terminas con un postre extraordinario. Métele, y ¡buen provecho!

TARTA DE BANANA
Base:
1 taza de harina
1/2 taza de azúcar
1 huevo
1/4 taza de mantequilla
1/2 cucharadita de vainilla
1 pizca de ralladura de limón

Procedimiento: 
Mezcla en un bol el azúcar con la mantequilla a temperatura ambiente. Luego, incorpora el huevo y ve agregando la harina, la vainilla y la ralladura de limón.
Deja reposar la masa en la nevera por 30 minutos. Pasado el tiempo de reposo, retira la masa de la nevera. Luego, engrasa y espolvorea con harina un molde para horno. Extiende la masa con los dedos, para hacer la base.

Relleno y merengue
2 bananas
3 huevos separados
Canela
1/2 taza azúcar moreno
1/2 taza azúcar blanca
1/4 cucharadita de vainilla

Procedimiento: 
Corta las bananas en lascas y colócalas sobre la base... o el molde, si no tienes base.
Bate las yemas de los huevos con el azúcar moreno y la canela hasta que sea una espuma suave y viértela sobre las bananas. Lleva al horno a de 300º F durante unos 35 minutos.
Bate las claras con el azúcar blanco y la vainilla. Cuando esté lista la tarta, cúbrela con el merengue y regrésala al horno por 5 minutos o en lo que doran las puntas. ¡Ya!


Construção
de Chico Buarque

Chico Buarque de Holanda
Foto suministrada. D.R.
Amó aquella vez como si fuese la última,
besó a su mujer como si fuese la última,
y a cada hijo suyo cual si fuese el único,
y atravesó la calle con su paso tímido.
Subió a la construcción como si fuese máquina,
alzó en el balcón cuatro paredes sólidas,
ladrillo con ladrillo en un diseño mágico,
sus ojos embotados de cemento y lágrima.
Sentóse a descansar como si fuese sábado,
comió feijão y arroz como si fuese un príncipe,
bebió y sollozó como si fuese un náufrago,
danzó y se rió como si oyese música
y tropezó en el cielo con su paso alcohólico.
Y flotó por el aire cual si fuese un pájaro,
y terminó en el suelo como un bulto flácido,
y agonizó en el medio del paseo público.
Murió a contramano entorpeciendo el tránsito.

Amó aquella vez como si fuese el último,
besó a su mujer como si fuese única,
y a cada hijo suyo cual si fuese el pródigo,
y atravesó la calle con su paso alcohólico.
Subió a la construcción como si fuese sólida,
alzó en el balcón cuatro paredes mágicas,
ladrillo con ladrillo en un diseño lógico,
sus ojos embotados de cemento y tránsito.
Sentóse a descansar como si fuese un príncipe,
comió feijão y arroz como si fuese el máximo,
bebió y sollozó como si fuese máquina,
danzó y se rió como si fuese el próximo
y tropezó en el cielo cual si oyese música.
Y flotó por el aire cual si fuese sábado,
y terminó en el suelo como un bulto tímido,
agonizó en el medio del paseo náufrago.
Murió a contramano entorpeciendo el público.

Amó aquella vez como si fuese máquina,
besó a su mujer como si fuese lógico,
alzó en el balcón cuatro paredes flácidas,
Sentóse a descansar como si fuese un pájaro,
Y flotó en el aire cual si fuese un príncipe,
Y terminó en el suelo como un bulto alcohólico.
Murió a contramano entorpeciendo el sábado.

Nota: Puede que algún detalle particular se haya escapado o no esté del todo correcto, pero mi intención es sólo entretener con un texto ameno y rápido, a la vez que documento y recopilo un poco de la información disponible para que no desaparezca del todo. Te invito a que visites las excelentes bibliotecas que tenemos en la Isla, o busques en la internet para que obtengas información a fondo de los temas que menciono limitadamente. 


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